lunes, 31 marzo 2008

STUDIO 42. Nueva discoteca en Madrid con estilo propio

por Esther Polo

De las cenizas de la antigua Savannah y bajo la firma de Carlos Sánchez y Luis Villanueva (Creadores de Pachá o Alegoría) llega a Madrid Studio 42. Una nueva discoteca para los noctámbulos de la capital a los que le va lo bueno: buena música, buen ambiente, mejor servicio y copas servidas con cariño que siempre gustan más. De lo bueno lo mejor. Comenzando por su emplazamiento: Studio 42 está situada en los alrededores de la Plaza de Colon.

En algunos detalles recuerda a “aquellas salas de fiesta”. Toques retro que se confunden con elementos de diseño vanguardista y equipos de iluminación y sonido de última generación. Si cuando sales, la “caspa” te molesta cerca, aquí te sentirás tan cómodo como en casa, salvo por la etiqueta. Sencillo a la par que elegante y pijo pero sin empalagar. Así definiría yo el ambiente de Studio 42. Imagino que lo de cuarenta y dos no tendría nada que ver con la edad de su público, pero por ahí van los tiros.

Que os voy a contar de la sala que no se adivine por la fotografía: dos enormes plantas. En la primera podrás bailar y exhibirte rodeada de paredes de gresite multicolor. La segunda es otra cosa: sillones de cuero blanco, mesitas de diseño y cuadros pop. Sin olvidar por supuesto, las dos salas VIP de la planta. Un ambiente ideal para intimar. Si la compañía lo merece, el lugar no te decepcionará. Sobre todo la llamada sala VIP CLUB, la zona más exquisita del local, una especie de pecera de cristal que luce un diseño exclusivo en metal y cristal. ¿Qué banda sonora le iba a una sala de este nivel? Exactamente, la que sonará durante la noche: house comercial, funky y música española muy bailable. Te gustará volver a la época del flash dance, al menos durante una noche.

En TopMadrid: Studio 42



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ANTI-KARAOKE. El karaoke cómico y rockero de Rachel Arieff

por Esther Polo

Anti-Karaoke dícese del espectáculo mezcla enloquecida entre concierto de Rock, karaoke underground, show de comedia irreverente y secta religiosa que se monta improvisando con las peticiones del público una vez al mes en la Sala Sol de Madrid.  Aquí nadie juzga a nadie. No se trata de cantar bien o mal, sino de ofrecer espectáculo y salir a escena con la actitud correcta. Aunque por si los nervios al emular a tu ídolo te traicionan, la inventora del Anti-Karaoke y maestra de ceremonias Rachel Arieff te animará para que toda tu creatividad fluya en el escenario. Eso, además de meterse en la piel de diferentes personajes como Madonna y la Duquesa de Alba. Total, un cachondeo.


Es curioso las vueltas que da la vida a veces. Por ejemplo: Rachel Arieff, casi licenciada en Ciencias Políticas. Un día, allá por el 2003 aterriza en Barcelona para hacer un espectáculo de monólogos, Cómo ser feliz todo el tiempo, se enamora de la ciudad, va a un karaoke donde le tratan fatal y se le ocurre montar uno pero con canciones de rock. Boilá, ¡bienvenidos al nacimiento del Anti-karaoke!. El invento del momento en materia de karaoke rebelde. Ni que decir tiene que si esperas cantar “Y nos dieron las 10, de Sabina”, será mejor que no lo hagas en el Anti-Karaoke. Más que nada porque aunque el repertorio es variado (hay casi 500 canciones), tampoco creo que la encuentres.

Como ya te habrás dado cuenta, en el Anti-Karaoke está permitido casi todo, sobre todo, cuando ese “todo” tiene mucho que ver con montar el numerito y dar espectáculo. Tanto es así que la propia organización anima a los improvisados artistas a disfrazarse como los cantantes a los que más tarde pondrán voz y coreografía propia. Y anda que no se lo toman al pie de la letra. Es con cariño lo que voy a decir, pero ¡menos frikazos! en una misma noche lo mismo te encuentras con punk rockers haciendo crowd surfing sobre el público, actuaciones sado-masoquistas o drag queens vestidas de luchadoras mexicanas...


Dicen que no hay dos noches iguales en el Anti-karaoke y que se liga bastante disfrazado, todo sea dicho de paso. Así que si ya has decidido que quieres ir a por todas y conseguir tus cinco minutitos de gloria en el escenario te recomiendo que llegues sobre las 22:00h para apuntarte en la lista y escoger canción. Quizá esa noche sea la tuya y cuando llegue la hora 00:00h, momento en el que da comienzo el show, tú seas uno de los elegidos. Como experiencia vale la pena vivirla y si te gusta el rock, además, repetirás.

Anti-karaoke en la Sala Sol



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III FESTIVAL CULTURA POP en el Auditorio Parque del Paraíso

por Pepe Díaz

La tercera edición del festival cultura pop va a ser el evento más divertido del mes de abril en nuestra capital. Habrá que acercarse a San Blas para disfrutar de conciertos, exposiciones, proyecciones, moda, cine… todos unidos por la gratuidad –agradable excepción- y la reivindicación del pop como cultura.


Sin dejar de recomendarles que se den un paseo por la página web de la organización para ampliar información, me centraré en comentarles los conciertos que tendrán como marco el precioso auditorio de reciente inauguración.

Por un lado propuestas nacionales. El jueves no se pierdan a Grande-Marlaska, los antiguos Garzón que tuvieron que cambiar su nombre a instancias del juez estrella, con su pop con resonancias políticas y su primer largo ‘El Momento de Hacer’ (2007) muy reciente. El viernes hay que ir a ver a La Casa Azul, en plena forma tras su reciente concierto y su participación en la gala de elección del representante en Eurovisión.

Y por último los británicos Televisión Personalities, cuyo líder Dan Treacy lleva treinta años cantando a la cultura popular en sus discos, actuarán el sábado. Además Treacy participará ese mismo sábado en un audiofórum en el pinchará temas que le han marcado a lo largo de los años y mantendrá un coloquio con los asistentes. También hará lo propio Guille Milkyway el viernes.

Los carteles completos quedan como sigue:
  • Jueves: Los Imposibles, Grande-Marlaska, Charades y Chuck Laplanta
  • Viernes: La Casa Azul, Bombones, Fanta y Smile
  • Sábado: TV Personalities, La Granja, Biscuit y Orleans

III FESTIVAL CULTURA POP
Auditorio Parque del Paraíso
Del 16 al 20 de abril de 2008 
(conciertos 17, 18 y 19 de abril a partir de las 21.00h)


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IGOR MITORAJ invade el Paseo del Prado

por Irene Díaz

Seguro que ya has reparado en alguna de las extrañas esculturas que desde hace unos días se han apoderado de las aceras del Paseo del Prado, si a diario pasas por Atocha ya te habrás dado cuenta de que gigantescos torsos, bustos y monumentales figuras aladas de la mitología han sido distribuidas de manera estratégica alrededor de la glorieta del Emperador Carlos V para llamar tu atención.


¿Por qué y de quién son todas estas piezas? La respuesta la tienes en el nuevo centro de arte CaixaForum, se trata de la nueva exposición que nos propone la entidad, un recorrido a pie entre lo mejor de la obra del escultor polaco Igor Mitoraj, veintiséis esculturas monumentales dispersas por el Paseo del Prado para que pasees entre ellas a tu antojo, de noche y de día, sintiendo el poder y la magia que emana de lo gigante.

El arte sale de los museos para mezclarse con el público asaltando la calle, La Caixa ha puesto a Madrid en su punto de mira y con una inversión sin precedentes la entidad apuesta por la cultura arriesgando como pocos. Son más inteligentes y no cejan en su empeño de demostrarlo.

El escultor polaco se centra esta vez en la Grecia clásica para crear una nueva serie que titula El mito perdido. Bustos, torsos alados, escenas mitológicas y personajes fantásticos nos asaltan a lo largo del recorrido mostrando una monumental belleza que sobrecoge, paseando entre sus esculturas nuestras huellas son testigos silenciosos del monumental Nacimiento de Venus y la extraña belleza del Centauro. La exposición viene de ser vista en Granada, Palma de Mallorca y, Almería, pronto viajará a Sicilia pero nadie como los madrileños para darle su merecida acogida.

Igor Mitoraj
Hasta el 23 de abril de 2008
CaixaForum Madrid


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LA ALPARGATERIA, pasta fresca del día a buen precio

por Esther Polo

Vamos a jugar a las adivinanzas: ¿En qué se parece la cadena de Restaurantes La Alpargatería a una americana (la prenda de ropa, claro)? En que tanto con una como con la otra quedas estupendamente si las eliges o te las pones a diario en plan “casual” o en ocasiones más “smart”, como por ejemplo el fin de semana. Vale, lo admito, la adivinanza no era de las mejores, pero ¿a qué habéis cogido el concepto? Voy con otra… Parece caro por fuera y por dentro y por el sabor de su comida todavía más, pero no lo es…

Algo que me gusta de La Alpargateria es la ubicación de todos y cada uno de los catorce restaurantes que tienen repartidos por todo Madrid: siempre próximos o en el mismo corazón de algún centro comercial. Yo suelo frecuentar el que está en el Centro Comercial Diversia en Alcobendas. Siempre ayuda poder ir al cine sin tener que cenar sí o sí comida industrial al más puro estilo VIPs, Foster y demás americanadas (que conste que es con cariño).

Como pasa el tiempo, dieciséis años hace desde que La Alpargateria abrió su primer restaurante. ¡Qué bien se conservan! ¡Qué exquisita decoración!. Me encantan estos locales, y no solo por su deliciosa cocina casera italiana -sobre la que ahora hablaré- ni tampoco por su relación calidad-precio (acabo de solucionar la segunda adivinanza), sino por el agradable ambiente familiar y el silencio que se respira.


“Querido amigo, te envío esta carta para decirte lo mucho que me alegra que hayas venido a vernos y, de paso, recomendarte algunos de los platos que mejor sabemos hacer. Es importante que sepas que todos nuestros platos son elaborados diariamente en nuestra cocina de forma artesanal con productos naturales…” Este es el comienzo de la carta (literal) con sobre incluido que recibirás una vez estés acomodado en tu mesa. ¡Comienza la elección!: entrantes, pizzas, pasta fresca, crepes, lasagnas, brochetas, tartas caseras… todo rico, rico. También disponen de platos especiales para los que como yo, su vida es una dieta. Prueba la ensalada de rulo de cabra. Por una vez te encantará comer sano.

En TopMadrid: La Alpargateria


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JUAN LUIS GUERRA en el Palacio de los Deportes

por Pepe Díaz

¿Bachata?, ¿merengue?. A muchos españoles, entre los que me encuentro, esas palabras, especialmente la primera, ni les sonaban antes de que apareciese Juan Luis Guerra. El dominicano se dio a conocer en nuestro país con ‘Ojalá que Llueva Café’ en 1990 que contenía canciones como ‘Visa Para Un Sueño’, la que da título al disco o ‘Woman del Callao’.


 
Sus siguientes dos discos ‘Bachata Rosa’ (1990) –criticado por los puristas de la bachata, que decían que no contenía ningún tema asimilable a ese estilo- y ‘Areíto’ (1992) –en el que muestra su vertiente más política- fueron también enormes éxitos en nuestro país, que bailó, y mucho, al ritmo de merengue-fusión que traía el de Santo Domingo. Poco después llegó ‘Fogaraté’ (1994) y tras él Guerra desapareció del mapa hasta 1998 cuando editó ‘Ni es lo Mismo ni es Igual’.


Entre esos dos discos Juan Luis se había convertido al cristianismo y esa experiencia parece que le llevó a dejar durante unos años su carrera al ralentí. Tuvieron que pasar 6 años para que publicara su siguiente álbum de estudio, ‘Para Ti’ (2004), un disco dedicado a Dios cuya repercusión comercial no fue precisamente la de sus antecesores de los noventa. Sin embargo su sucesor, ‘La Llave de mi Corazón’ (2007), lleno de merengue, bachata, salsa y baladas ha vuelto a situarle en lo más alto de las listas de ventas.

JUAN LUIS GUERRA en el Palacio de los Deportes
11 de septiembre de 2008 a las 22.00 h
Entradas: de 30 a 46 euros a la venta en El Corte Inglés


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LA NOCHE ES NUESTRA, de James Gray

por Álvaro Pedraz

Se puede rodar con tensión cómo un hombre se abrocha los zapatos, dejando intuir por ejemplo el riesgo de que otro le golpee mientras está desprevenido. Puede lograrse la intensidad que se pretendía, pero al final de todo, en el fondo, sólo es un hombre abrochándose los zapatos. Sirva este cutre ejemplo para explicar cómo, la tercera película de este director neoyorquino especializado en crimen y relaciones entre hermanos (‘La otra cara del crimen’ o ‘Cuestión de sangre’), logra tensión y emoción certera pese a que la trama reclame con fuerza algún que otro recoveco más complejo, algo más de intríngulis. 

La ambientación policiaca lograda, la música acertada, el guión bien desarrollado y las secuencias entretenidas (la persecución de coches diluviando es de lo más renombrado). El mensaje es maduro, libre de grasas y digno (ya es decir bastante hoy en día). No hay buenos o malos absolutos sino que se respeta ese verídico mayor grado de complejidad (siempre interesante el presentar al gran narcotraficante como un hogareño padre de familia). Las interpretaciones son destacables, un Mark Wahlberg cumplidor, un Robert Duvall con galones y un magnífico Joaquin Phoenix cuya expresividad y capacidad de transmitir están fuera de toda duda una vez más. Hasta Eva Mendes resulta saber estar. 


En definitiva, un trabajo en el que no aparecerán jugadores de fútbol americano peinando muñecas a lo ‘Papá por sorpresa’ y que plantea una interesante mezcla entre negocios sucios y respetables sentimientos familiares bien llevados y sin boberías. Buen hacer y dignidad. Términos éstos usados muy de vez en cuando con las carteleras de estos días, lo cual es para congratularse. Una bocanada de aire limpio que ayuda a seguir adelante. No todo va a ser sufrir.


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Pasa un día en el El Real sitio de EL PARDO

por Raquel Lozano

Hay que ver lo que tiene la psicología humana. Todo el año diciendo de hacer excursiones por Madrid, hablar de aprovechar los fines de semana que, al final, sólo gasto en dormir por la mañana (aunque falta me hace), vegetar por la tarde y salir por la noche. Todo buenas intenciones pero poco más. 


Ahora, con la cercanía de la Semana Santa, por fin tanta habladuría se hizo realidad y el sábado anterior fui a visitar El Pardo, a tan solo 7 kilómetros de Madrid. Este pueblo que hizo famoso el Francisco Franco, hombre más odiado que querido pero que, al fin y al cabo, es parte de la historia de España.

El pueblo es pequeño pero alberga dos lugares que merece la pena visitar. El Cristo de El Pardo, una pequeña iglesia con distintas imágenes a la que llegas o bien en coche o dando un paseíto de 20 minutos cuesta arriba. Yo aconsejo esta última opción, pero si no te gusta andar, elige la primera, que no suele haber problema de aparcamiento. 


En el mismo pueblo está el palacio de El Pardo. Lugar elegido por los monarcas hace siglos para ir de caza y descansar, pero que en la actualidad es el lugar de residencia de los altos mandatarios
de otros países cuando vienen de visita oficial a Madrid.

Si te gustan los palacios merece la pena. Aunque visto uno, casi vistos todos, ya que la mayoría fueron decorados en la misma época, el siglo XVIII, el Palacio de El Pardo ofrece una visita guiada de alrededor de una hora por tan solo cuatro euros. Y si tienes el carnet joven, la mitad.

Una vez dentro verás el despacho de Franco, ése que aparece siempre en las imágenes del Nodo, conservado tal cual, y un pequeño teatro que el generalísimo luego utilizó como sala de cine. En contraste con esto, te dejan atisbar la decoración actual de una de las suites, donde ya vemos la televisión de pantalla plana, los sofás y el teléfono.

Otro añadido son los jardines, que también puedes disfrutar aunque no visites el palacio de forma gratuita. Un gran paseo que te permite disfrutar de la naturaleza y las flores que, ahora que llega la primavera, son un gran aliciente.

Antes de volver a Madrid, anímate a tomar unas raciones en la taberna La Plaza (de la que os hablaré más adelante), una cañita en cualquiera de las terrazas, o de una torrija o el dulce típico, la marquesita, en la cafetería que lleva este mismo nombre.

Y todo, a unos kilómetros de la capital.


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Miradas sobre la Guerra de la Independencia

por Irene Díaz

Valeriano Bozal, el mejor catedrático de España con el que cuenta nuestra historia del arte deja momentáneamente su despacho en la facultad para organizar Miradas sobre la Guerra de la independencia, una muestra que viene a engrosar las numerosas conmemoraciones que ha suscitado el bicentenario de la revuelta popular.

Grabados, estampas y toda clase de documentos dan lugar a todo un abanico de interpretaciones para entender la contienda, Los desastres de la guerra que Goya pintó sirven de unión para todas ellas dando lugar a un recorrido interesante y entretenido que refleja las consecuencia que puede llegar a tener el peso de la barbarie sobre la población civil.

Centrándose en la particular, sublime y moderna mirada de Francisco de Goya y Lucientes, nuestro aragonés más popular, la muestra rememora la crueldad de la contienda sin olvidar los anhelos del pueblo que la protagonizó. Durante el recorrido conocerás los hechos que precedieron a la batalla; sabrás de aquellos que se erigieron como protagonistas: el gran Napoleón, el vulnerable rey José, nuestro oscuro Fernando VII o el intrigante Godoy; para finalmente descubrir las funestas consecuencias de la Guerra.

De martes a sábados, entre las diez y las nueve horas y los domingos hasta las dos, la Biblioteca Nacional te invita a disfrutar de una de las mejores consecuencia que ha podido dar jamás una guerra. ¿Sabes ya que títulos de los que la Inquisición prohibía en 1815 has leído tú?, ¿Eres carne de hoguera? Ven a descubrirlo por ti mismo. En esta exposición cronológica descubrirás la verdadera historia, la que no sólo tiene una interpretación, aquella que manejan a su conveniencia los tiempos.

Miradas sobre la Guerra de la Independencia
Hasta el 25 de Mayo de 2008
Biblioteca Nacional


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LOS FALSIFICADORES, de Stefan Ruzowitzky

por Álvaro Pedraz

Los hechos históricos desde luego que a menudo superan la ficción en cuanto a extremos y límites; pero para eso está el cine, para crear a partir de ellos una historia, para narrar algo más que la realidad. Es precisamente esta última parte creativa la que se echa en falta en la sexta película de este director austríaco y Oscar (sinónimo de nada) a mejor película extranjera.

Un alegato a la supervivencia y su contraposición con la ideología cuyo mayor defecto es limitarse a unos hechos concretos y poco más. La trama es muy nerviosa, casi histérica, justificada quizá por lo radical de las condiciones en pleno campo de concentración nazi, pero que afea y desconcierta de mala manera al espectador. Todo resulta confuso, caótico, poco claro. Los personajes se suceden con prisa y sin dirección. El protagonista tan pronto parece un tipo callado y reflexivo como se revoluciona chillando banalidades. La iluminación juega con la penumbra y la cámara resulta de movimientos tan nerviosos como el propio argumento.

Se podría decir que se trata de una narración más bien dadaísta, no busca nada, no pretende nada. Le falta ambición. Muestra un hecho de una manera confusa y espesa. Un grupo de judíos que gozan de ciertos ‘privilegios’ falsificando el dinero necesario para que los nazis revienten las economías aliadas. Y si bien se plantean ciertos dilemas morales, se tratan muy extrañamente y por encima. Los experimentalismos suelen ser más válidos cuando cambian la forma de transmitir algo, pero de transmitir al fin y al cabo.

Como en los personajes tampoco se detiene en exceso, las interpretaciones se pierden entre la penumbra, salvo quizás el protagonista, un magnífico Karl Markovics cuya sola apariencia expresa más que su destartalado diálogo.


Resumiendo, una pequeña decepción. Se esperaba más de una película europea y del tratamiento de un tema que podría haber sido conducido mejor. Demasiado experimental, demasiado nerviosa y demasiado hueca.


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