SEXO EN NUEVA YORK: LA PELÍCULA, de Michael Patrick King
por Álvaro Pedraz
En este trabajo, uno se acostumbra con el tiempo a desistir en ir al cine acompañado. La mujer mía hace tiempo que (comprensible con la que está cayendo) dejó de apoyarme en este ocioso sobresueldo mío. En esta ocasión, su compañía se antojaba imprescindible. No quería volver a padecer las burlas de hileras enteras de féminas adolescentes chillando al verme entrar solo en la sala como ya sucediese con ‘El novio de mi madre’. Tengo una mínima dignidad que mantener. Pero las circunstancias han hecho que volviese a suceder. Llegué lo antes posible y me oculté como pude deslizándome en la butaca del último rincón posible. Hice lo que pude por obviar los murmullos ajenos y los interminables anuncios previos de cremas depilatorias, ausonias y perfumes que oportunamente precedían a la nauseabunda adaptación al cine del mismo director televisivo. Nada pudo escabullirme.Dos eternas horas y media cargadas de bolsas pijas de compras, grititos, besitos, abracitos, fiestas de pijamas, móviles rosas con lentejuelas, que si ‘quiero un armario más grande’, que si ‘como no podía liarse con quien quería se lió a comprar cosas’, que ‘si vuelve a poner una copa sin el posavasos la araño’, (todo esto extraído literalmente), que si el lema de ‘las dos T: tíos y tiendas’(tengo otro: tremebunda tropelía) que si ‘es que esta subasta es tan triste…’, ‘¿me has enviado algún fax de amor?’, ‘no te has depilado tus partes, menudos pelánganos’, ‘¿cuántas veces tenéis sexo?’ ‘¿Por fin te vas a poner botox?’ ‘Me da asco mi nuevo prefijo de móvil’, ‘menudo bolso me has regalado de marca Luis Putón’, desfiles, promiscuidad, restaurantes, wi-fi, pilates, portátiles… y así hasta el colapso neuronal debido a un exceso de pijerío hortera, banalidad y estupidez en dosis nocivamente altas.
Sus esfuerzos por remediar tanto consumismo hueco y falso lujo con ese aire intelectual de pega (de pegarles más bien), con esa protagonista escritora de éxito (de ser así casi que íbamos dejando el oficio), y ese bodorrio insufrible, esas escatologías improvisadas con una de las protagonistas sin poder controlar sus esfínteres…, hacen de todo esto uno de los productos más repelentes y repulsivos de la última época. ¿Es esto feminidad? Nos negamos a asociar tales conceptos. Este es un producto que debía resultar degradante a todo el género, un insulto en toda regla.
Conclusión: los servicios de limpieza del cine no tuvieron que limpiar un suelo impoluto tras los continuos roces de los espectadores escurriéndose de vergüenza en sus butacas.
| MARÍA DOLORES PRADERA y LOS SABANDEÑOS en el Patio del Conde Duque | |
| Hay conciertos como éste, a los que probablemente nunca asistiría, que me tocan mucho más de cerca que muchos de los que veo normalmente. Por muchas razones. En primer lugar mi madre va. A ella le encanta Pradera y los Sabandeños. También, gracias a mi | |
| Cinélite: El castillo ambulante | |
| ¿Película de animación infantil, con los tiempos que corren? Impensable. Sería una empresa harto difícil encontrar algo original, que no intente moralizar con moralejas chuscas, chistes soeces y eructos ‘Shrek’. Pero como en casi todo, hay una excepción. | |
| ENNIO MORRICONE y el ORFEÓN DONOSTIARRA en el Palacio de Vistalegre | |
| Nuestra relación con Ennio Morricone normalmente precisa siempre de un intermediario: el cine. Más de 500 piezas musicales para filmes llevan su firma, así que raro será el espectador que no haya disfrutado de alguna de sus melodías, muchas de ellas | |
| GEORGES MOUSTAKI en el Patio del Conde Duque | |
| Georges Moustaki fue uno de los últimos genios atraido por aquel París capital cultural del mundo, que poco después acabaría cediendo su cetro a Nueva York. Nacido en Alejandría cuando áquella era todavía la ciudad más cosmopolita del mundo, las letras | |
| EL INCREÍBLE HULK, de Louis Leterrier | |
| De perdidos al río, imagina uno. De no quedar más remedio, uno se adentra en la sala pensando: ya que vamos a ver mamporros, esperemos verlos en condiciones, pues no hay manera. La cuarta película del director francés de ‘Transporter’, contiene de lo que | |
« Home | Ocio, Cines, Espectáculos en Cartel

