La película de la semana en TV: Hampa dorada
Una de las mejores montañas rusas de gangsters, con su consiguiente ascensión a los cielos y caída a los infiernos del protagonista, es lo que se da en una de las primeras películas del director judío Mervyn LeRoy, responsable de ‘Quo Vadis’, productor de ‘El mago de Oz’ y descubridor de tipos tan importantes como Clark Gable o Robert Mitchum. Este es su ‘LITTLE CAESAR’, de 1930.Si bien no es de las mejores del género, es interesante caminar junto al personaje en su escalada a la cima del crimen y ver cómo se produce a igual velocidad su estrepitoso descenso, cuyo motivo es tremendamente empático y humano. El rey del hampa cae por su confianza en la amistad y su orgullo propio. Puro reflejo de unos tiempos difíciles, en los que se decaía en el crimen por no tener con qué ganarse la vida y que, una vez dentro, la salida era impensable. De cuando las ciudades eran salvajes y la ley era un elemento extraño, una especie de jungla urbana donde regía la ley del más fuerte.
También supone una buena ocasión para disfrutar del estilo con mayúsculas, el carácter, determinación y la integridad de antaño, pero sobretodo gozar con una de las muecas más siniestras y logradas de la historia de la cinematografía. Una sonrisa inquietante y una mirada aguda, insertadas en su reconocible cara hinchada. Sin lugar a dudas, uno de los actores que mejor ha encarnado al gangster oscuro. Hablamos de Edward G. Robinson, cuya presencia atrapaba a la cámara y cuya expresividad es difícilmente olvidable.
Un argumento simple, sí, pero magistralmente desarrollado, intenso y cargado de estilo, humanidad y decadencia. Todo un reflejo de un tiempo tan oscuro como la sonrisa de un personaje absolutamente inolvidable. Sus míticas y censuradas últimas palabras ya han pasado a la historia: ‘Madre de Dios, ¿es este el final de Rico?’
Canal TCM Clásico
Jueves 1 de Mayo de 2008, 19:05
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