lunes, 14 abril 2008

AL OTRO LADO, de Fatih Akin

por Álvaro Pedraz

Genial cruce de almas. Un destino de celuloide que juega con las vidas de los personajes, entrecruzándolos, mezclando la casualidad y la búsqueda intencionada. Este exótico crisol y puente entre Alemania y Turquía es lo que nos ofrece el noveno largometraje del director alemán de origen turco (no podía ser de otra manera) más conocido por su ‘Contra la pared’.

Su mayor preciosismo reside en los detalles vitales de unos personajes que se van rozando sin llegar a tocarse del todo. Personajes fabulosos que ni se conocen y, sin embargo, saben mucho de la vida de ese otro. Ese extraño nexo invisible que va juntando personas por el simple azar o por una inexplicable afinidad afectiva. Esas casualidades que van convergiendo a unos con otros, entremezclando sus vidas, marcándolas definitivamente en cada uno de sus encuentros. Una mezcla de historias en tres capítulos a lo ‘Amores perrosque delata la colaboración del mismo Guillermo Arriaga.

Se trata de una exótica fusión entre Alemania y Turquía, entre cristianos y musulmanes, entre oriente y occidente, entre dos políticas, dos culturas que intercambian vidas y muertes, huidas y búsquedas en una magnífica mezcolanza.
Una película a la que cuesta entrar pero, con un poco de paciencia, se va encontrando cosas preciosas, entrañables y sorprendentes. Desde gatos funámbulos por aceras de calles con bibliotecas de ensueño cuyos libros logran emocionar, hasta diálogos intercalados maravillosamente con el pronunciamiento de sentencias judiciales o un final de los más bellos y significativos que se recuerdan. 

Estamos hablando de cine esencialmente europeo, es decir maduro, con sentimientos sensatos y coherentes, con relaciones familiares complejas, situaciones políticas tensas, con cosas agrias y cosas dulces, sin ninguna renuncia al dolor, la desconfianza o la penuria. Consecuencia: unas interpretaciones creíbles, entendibles, cercanas, humanas, nada industriales. Ingredientes mezclados a fuego lento que es como mejor se hacen las cosas. Qué gusto da ver también cómo un arma resulta algo traumático y temido y no un juguete en manos de monos con ganas de acción.


No es una película fácil pero sí apreciable en muchos aspectos. Un resultado sugerente para un magnífico enrejado humano.



ANTONIO, por Antonio Márquez

21: BLACKJACK, de Robert Luketic

EL ÚLTIMO GRAN MAGO, de Gillian Armstrong

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