21: BLACKJACK, de Robert Luketic
por Álvaro Pedraz
Una de las posibilidades y metas del cine es lograr que el espectador vuele con su imaginación, se ponga en el lugar de los protagonistas y consiga vivir por un instante otras vidas, otras experiencias a las que no tiene en principio acceso. Imaginarse a sí mismo en otras peripecias vitales que le gustaría sentir o probar. Para ello, suele ser indispensable que la posibilidad sea mínimamente factible, por remota que sea, para que la experiencia imaginativa se disfrute con mayor plenitud. Verse a uno mismo saboreando el éxito fácil, el enriquecimiento rápido, es la gozosa experiencia que propone la última película del director australiano de ¿¡¡‘Una rubia muy legal’!!? (corramos-lejos-un es-tupido velo), saber que está basada en hechos reales, una deliciosa pista de despegue para la imaginación.Una trama directa, amena, con un logro principal en su mayor dificultad, ese tránsito de dobles vidas. Ese paso de friqui inadaptado a dueño de la noche en Las Vegas, de empollón acusica a prepotente revienta-casinos, era un obstáculo complicado y se salva con acierto. Gran parte de esa culpa reside en la gran interpretación de su protagonista, Jim Sturgess, que da el pego en dos registros diametralmente opuestos, en el inocente y cándido estudiante y en el ambicioso y pícaro vividor, además de llevar muy bien su transición.
Y lo mejor es que hay dificultades (esto no es ‘Oseas 13’), ascensiones y caídas, está el sistema rebelándose contra el talento que supone una amenaza a sus intereses y hay debilidad humana, hay tentación, hay ambición, hay lógica adicción a la buena vida y posibilidades de corrupción. También es acertada la forma de integrar al protagonista en la trama. Hacer que el inocente estudiante se anime a participar en los turbios negocios a petición de la chica de clase de sus sueños, es un motivo suficientemente creíble. En definitiva, están todos esos detalles que humanizan la película, le dan credibilidad y le dan una cercanía muy necesaria y lograda.
Una proyección fresca, trepidante, posible, a veces excesiva, pero lograda. Una buena baza bien planteada y capaz de ‘dar juego’ con sus buenos detalles (esa subida a la facultad de medicina sonando de fondo los Rolling a lo ‘House’ es de órdago). Señores, ‘hagan sus apuestas’.
EL ÚLTIMO GRAN MAGO, de Gillian Armstrong | Otros estrenos de Abril 2008 (2/5) | AIGUARDENT, un espectáculo que se despide para siempre | RUSSIAN RED en la Sala Sol |
« Home | Ocio, Cines, Espectáculos en Cartel
