lunes, 24 marzo 2008

COMO LA VIDA MISMA, de Peter Hedges

Como su producto nativo ya huele a grasaza desde el pasillo, y la gente se lo acababa oliendo, últimamente recorre una oleada yanqui por invadir, digo por explorar nuevos territorios: primero intentaron hacer terror japonés con ‘di ay’, digo ‘The eye’, luego intentaron ir de intimistas e imitar el cine al estilo oriente próximo con ‘Cometas en el cielo’, pero se les colaron la propaganda política y la ñoñería a destajo, casi ‘sin querer’. Y ahora pretenden hacer madura comedia europea con la segunda película como director de este guionista y les ha salido un churro, pero de gran calibre además.

Se debe dejar claro que pretender hacer una comedia sobre las relaciones de personas adultas es incompatible en grado sumo con dibujar caras sonrientes con el sirope en el sándwich; con celebrar una boda y ponerse a bailar al corro de la patata, con bailes de cortejo propios de psiquiátricos, hacer crucigramas chicos contra chicas y quien pierde friega, hacer un espectáculo (y nunca mejor dicho) familiar donde todos hacen el chorra delante de los suyos ignorando conceptos como ridículo o dignidad (los adultos entrados en edad no superan ninguno la adolescencia cerebral), canciones al piano sobre una tal ‘caracerdo’, sesiones de aeróbic mañanero en familia que da grima verlo, ñiñatas maleducadas o simplemente ñoñas y cuyas frases más definitorias son: -‘tú lo que eres es un asesino del amooor-‘ o repetir hasta el hastío con voz chillona: -‘Papá…. Es que yo le quiero, le quiero, le quiero…’. Ríanse de los Monster en cuanto a reunión familiar se refiere. Ésta sí que da auténtico pavor.

Otro concepto que hay que dejar claro es el de la previsibilidad y su doble vertiente. Por un lado, esta lamentable proyección lo ejemplifica a pies juntillas -es así de simple- pero, por otro lado, nunca nadie en su sano juicio podía prever que se tuviese la falta de amor propio para mostrar ‘esto’ al público y pretender hacer gracia.

Aparte destacar también que maneras de ligar hay muchas, patéticas la mayoría, pero la que se expone en esta cinta, sencillamente no se recuerda otra igual. Estamos posiblemente ante uno de los peores galanteos y flirteos de la historia del cine; por no decir uno de los más lamentables, simplones y absolutamente carentes de clase o mínimo estilo. Para muestra apuntar que la secuencia de celos entre la pareja protagonista se basa en poner de mala gana en un plato unas tortitas quemadas. Que Juliette Binoche (después de ‘Azul’ se acaba de poner morada, parece grave) participe en ‘ésto(lo de Steve Carell es que se dedica a ello) es como practicar alpinismo en el Himalaya y proponerte como próximo reto subir una escalera de mano para alcanzar el bote de Nocilla de encima del armario. 


Como la vida misma dicen…. Será así en yanquilandia, porque, como la vida se asemejase lo más mínimo a esta tremenda milonga, casi que íbamos pidiendo el finiquito…



Technorati Tags Más en: Ocio, Cines, Espectáculos en Cartel


<< Home