lunes, 5 noviembre 2007

SAW IV, de Darren Lynn Bousman

por Álvaro Pedraz

Bueno, pues de nuevo oootro alargamiento innecesario más, en el moderno propósito de crear secuelas que ya se alargan hasta el infinito. Un ejercicio absolutamente prescindible a cargo del director que no dirigió la primera y única, de más o menos valor, entrega de la saga, pero que sí se encargó de estirar la historia con ´Saw II´, ´Saw III´ y ahora ´Saw IV´, pues nada, hasta que se canse o nos cansemos, que ya va siendo hora.

Pocas veces vino tan bien la expresión ‘más de lo mismo’. Se ocurrió una vez lo de jugar mortalmente con las víctimas con pistas y puzles haciendo que las vidas de unos dependiesen de las de los otros; estuvo bien, pero el resto sobra y esta secuela ya huele. Las trampitas mortales son regulares, bastante inverosímiles, no se explica en ningún momento a los personajes que van cayendo como moscas sin sentido y tenemos vísceras a granel, algo de la vida del psicópata de turno y poco más. Apenas hay excusa entre borbotón y borbotón. Casquería barata para disfrutar con ‘chuches’ por adolescentes que no reclaman explicación alguna entre chorrito va y chorrito viene.


Como el argumento de base ya se pulió con la primera entrega, pues ahora sólo se alarga la fórmula sin mayores quebraderos de guión. Trampitas que nadie se cree y una ambientación no muy lograda sirve para que, más que pasar el rato, los seguidores pasen por taquilla, que es lo que cuenta. Un desastre que no requiere mucho más análisis. Es horrible, pero no por las sensaciones que transmite sino por lo mala que es.



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