SIN RESERVAS, de Scott Hicks
por Álvaro Pedraz
¿Qué mérito tienen los plagios?, cuando copiábamos en los exámenes al menos poseía el riesgo de que te pillasen pero, ¿qué valor puede tener algo que es declaradamente robado porque se han comprado todos los derechos? Ésta es la incógnita que se plantea con el nuevo bochorno de este director norteamericano nacido en Uganda (que bien pudiera haberse llamado Ana Rosa), haciendo patente de nuevo la devastadora sequía de ideas (y no de efectivo) de la industria yanqui.Háganse un claro favor y háganse (como todo en la vida) con el original, huyendo de burdos plagios, o mejor, háganse si tienen la oportunidad con las dos y comparen el declive del imperio cinematográfico industrial. No se dejen caer en la comodidad de ver únicamente este calco y decir que no está mal del todo. Por supuesto que no está mal del todo, porque copia paso por paso un gran argumento cuyo original no es otro que la magnífica película alemana de Sandra Nettelbeck, ‘Deliciosa Martha’ (2001), mucho más veraz en todos sus personajes y mucho más creíble y eficaz en el desarrollo del drama, ni que decir tiene.
¿Cómo analizar una película sin compararla con el original que ha copiado? No es que Catherine Zeta Jones lo haga de pena, pero comparado con Martina Gedeck la suela de los zapatos va a quedar muy lejos. Más evidente es el caso del personaje del cocinero italiano (¿qué concepto tienen de un tipo italiano?), porque en esta ocasión han puesto a un clon de Jon Bon Jovi en su etapa cursi: un rubito con ojos azules y zapatillas naranjas (a ver si se enteran allí que extravagante no quiere decir hortera). En la película original la directora buscaba un actor de rostro vulgar, cotidiano, creíble y más bien, un actor. El caso del personaje de la niña es deprimente; mientras que la película alemana poseía una de las mejores interpretaciones europeas infantiles de los últimos años (mucho más creíble en cómo le afectaba la tragedia), la norteamericana se rodea de peluches y alterna el trauma con chillidos y exclamaciones del tipo ¡hombres…! Luego, el evidente destrozo de secuencias claves como la degustación de la pareja protagonista de sabores con los ojos vendados o la incorporación aquí de unos planos de familia superfeliz, los tres con casco en una bicicleta, que da grima verlos (lógicamente es de lo poco no plagiado). Y por último, el final; mientras que la alemana contenía una secuencia final preciosa en un paraje conmovedor (no se la pierdan), aquí concluye con una ñoñería lamentable y un final de cuajo.
Conclusión: un insultante plagio bastante más ñoño, más inverosímil, menos creíble y mucho más ‘Vanilla Sky’. Les debería dar vergüenza, si no han estudiado no es culpa nuestra, así que deberían dejar de mirar nuestro ejercicio, que les vemos por el rabillo del ojo, lo están copiando mal y resultan patéticos.
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