CASA NEMESIO, arroces, mariscos y pescados con solera
por Esther Polo
Cuando tu nuevo novio te dice que esa noche conocerás a algunos de sus mejores amigos y que el encuentro tendrá lugar en uno de los restaurantes con mayor tradición y mejor emplazamiento de Madrid, una no puede dejar de pensar si tendrá algo lo suficientemente elegante en el armario como para poder cenar en Casa Nemesio esa noche sin desentonar.Ataviada ya con el vestido más clásico que puedo encontrar en mi guardarropa y segura de haber encontrado algo apropiado, las dudas me asaltan de nuevo cuando ya de camino al local, mi amado (él si ha elegido bien) me cuenta que Casa Nemesio pertenece a la familia Tejedor, cuya implicación con la restauración se remonta a los años 30 y que el nombre del restaurante es el mismo que el del abuelo fundador. Ya en el paseo de la castellana, frente a la puerta del establecimiento, un fornido aparcacoches nos recibe aleccionadamente hasta desaparecer con nuestro coche hacia algún lugar que no alcanzo a reparar.
La fachada del restaurante y su estética en general, me resulta extrañamente familiar pese a no haber estado allí nunca antes. Quizá sea porque cuando una piensa en arroces, pescados y mariscos, los pilares de esta sencilla cocina repleta de sabor, viene a su imaginación justo lo que se encuentra en Casa Nemesio: un amplio y elegante comedor de estilo naval, envuelto en maderas nobles, donde por supuesto no podía faltar un solemne y céntrico timón, y una coqueta y diminuta barra desde donde se exhiben y casi se respira la frescura y la alta calidad de las materias primas que más tarde se sirven mediante una exquisita presentación. Privilegiadamente ubicados, nuestra mesa reservada para 4 se encuentra ya lista en un acogedor reservado en la primera planta. Voy al baño. El excusado se encuentra en la planta baja, enclavado en un reservado de aire bodeguil para unas 18 personas, donde descubro además el enorme vivero de agua de mar donde mantienen vivo al marisco hasta su preparación.
Nuestra selección es sencilla: croquetas de la abuela (recomendación del chef), una abundante ración de jamón de bellota y otra de gambas a la plancha al centro acompañados de un segundo. Las mujeres optamos por la lubina salvaje que bien puedo dar fe de la correspondencia entre su nombre y el tamaño del animal, y los hombres por un solomillo con sal gorda que poco a poco va desapareciendo con ritmo de los platos. Una ligerita a la par que deliciosa Mouse de queso con frutas del bosque con un sabor que todavía hoy puedo recordar en el paladar, junto a unos licores de la casa, ponen el punto final a una cena ya terminada, y el punto y seguido a una noche que no ha hecho sino empezar…
Casa Nemesio
Paseo de la Castellana, 260
28046 Madrid
Reservas: 91 323 84 10 / 619 411 808
Domingos cerrado
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