SEDUCIENDO A UN EXTRAÑO, de James Foley
por Álvaro Pedraz
Si buscan un subproducto americano repetitivo e inútil en interés y relevancia, es su oportunidad para soportar la undécima producción de James Foley, enorme director entre cuyas delicias se encuentran obras cumbres como ‘¿Quién es esa chica?’ con Madonna de protagonista, y demás desastres por el estilo.Uno se pregunta por qué si el único valor de este film (por llamarlo de algún modo) es ver a Halle Berry desfilar, no montan en su lugar un video donde se exhiba en condiciones y no nos hagan perder más tiempo o dinero; resultaría más directo y sería menos ofensivo a la inteligencia y al tiempo del que dispone el espectador.
Esto no es más que un fracasado intento de jugar un poco a despistar averiguando quién es el asesino de la manera más previsible, inútil e infantil que uno pueda imaginarse, mientras van desfilando la mayor serie de prototípicos personajes secundarios sin importancia de la historia de la cinematografía, y no falta ninguno: La protagonista bombón a la par de inteligente periodista con iniciativa, el inseparable amigo freak, feo y as de la informática que la ama en secreto, el ejecutivo implacable y gorrón (un penoso Bruce Willis), la compañera de trabajo hormonal y cotilla…, etc. Y la mayoría duran sólo unas breves secuencias, que rellenan para desaparecer luego sin más importancia para la historia de la que pudiese tener cortarse las uñas o sacarse los mocos en los semáforos en rojo (tal es el nivel).
Les propongo un interesante ejercicio: si se deciden por la desafortunada opción de ir a verla, salgan del cine y repasen por un momento la cantidad de personajes absolutamente intranscendentes para la trama que han desfilado por la pantalla. Alucinarán con la absoluta inutilidad de los personajes y de la película en general.
Tengan cuidado con ponerse cerca de la puerta de salida del cine donde proyecten esta ‘película’. La gente sale en estampida como si se hubiesen despertado de un mal sueño.
Avisados quedan.
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