300, de Zack Snyder
Paradójicamente, hay ciertas películas cuyo mayor logro constituye, precisamente, su mayor error. Plantear una polarización radical de valores clarifica el mensaje y ayuda al posicionamiento y emoción del espectador, pero siempre a costa de su credibilidad. Esto sucede con la segunda incursión del director Zack Snyder tras la respetable 'El amanecer de los muertos'. Su aportación a la obra original del maestro Frank Miller es claramente desfavorable, insertando un catálogo de estereotipos tan burdos que fuerzan ciertas muecas de incredulidad. Identificar al bando enemigo con la lujuria, la homosexualidad manifiesta en grandes carrozas (ahora se entiende que el rey Leonidas se resista a ‘arrodillarse’ ante el rey Jerjes), y al bando bueno con la familia, la patria, la libertad y con víctimas angelicales de niños rubios de ojos azules, corre el peligro de que el espectador acabe definitivamente por no creerse nada.
Tampoco faltan analogías y símiles tan infantiles como que al traidor asesinado se le caigan monedas de oro con el rostro del tirano corruptor (que casualmente llevaba encima, muy a lo Judas); algún hipócrita intento de paridad con el papel femenino de la deslumbrante Lena Headey o una peligrosa doble moral que viene a decir que es necesario saltarse las leyes para que impere la propia ley y la libertad (rabiosa y pura actualidad internacional)
En lugar de explotar sus cualidades (desarrollar mejor, por ejemplo, la interesante formación espartana o su cuidada estética), se ceba en detalles puntuales sobrantes, como las vulgares imitaciones del Gollum deforme o la esposa e hijo del protagonista entre campos de espigas a lo 'Gladiator'.
En definitiva, una buena ‘historia’ de base, que queda vulgarizada hasta el sonrojo con estereotipos excesivamente grotescos.
Muy recomendable para aquellos que van al cine con la mera intención del entretenimiento audiovisual sin plantearse si desean ser tratados como anchos buzones de propaganda barata.
En TopMadrid: Cines en Madrid
<< Home
