viernes, 29 mayo 2015

Cádiz llega a Madrid con Lambuzo

por Jano Remesal

Un sitio donde saben qué es un cazón en adobo, darle el toque de ajo justo al gazpacho y cómo se hace una tortillita de camarones. Nada más que añadir, señoría.

Empecemos por el principio: me he estado documentando y ya sé lo que es un lambuzo. Tras mucho preguntar a gaditanos, he llegado a la conclusión de que no hay una palabra en castellano general que se le parezca, pero viene a ser algo así como un glotón con ataque de hambre. El típico que a la que te descuidas te ha dejado el plato temblando. Muy bien elegido el nombre por sus, como no gaditanos, dueños y creadores, porque eso es exactamente lo que te va a pasar al entrar en Lambuzo: te lo vas a querer comer todo.


Sigamos por el sitio: Ponzano. Para lo que ya han salido de tapeo por esta zona, sobran las palabras, para los que no, ya están tardando. No conozco más bares apetecibles por metro cuadrado en todo el mundo. Bueno, no conozco todo el mundo, pero en Madrid seguro. Sigamos por lo menos bueno que tiene: la terraza brilla por su ausencia. La acera en esta parte del mundo ponzaning es tan estrecha que no entra ni una mesa de lado. Una pena, porque se llena (a diferencia de un par de bares justo al lado, siempre me da penita pasar y ver la diferencia...) y si tuvieran más sitio, más sitio llenarían. Básicamente porque el precio es ajustado para la inmensa calidad del producto. Bueno, y por el salero del personal, tanto dentro como fuera de la barra. Lo mejor es ir en plan informal, picar aquí y allá, siendo este sitio el allá, y tomarse un par de vinos o cervezas diferentes, muy desenfadado.


El concepto es de abacería, es decir, del típico ultramarinos de toda la vida donde puedes degustar lo que venden. Aquí no lo venden, sólo se degusta. Lo mejor es que muchos productos los traen de la provincia de Cádiz, y por eso sólo los puedes (casi) comer aquí. La manteca colorá o los aceites olorosos no se encuentran en cualqueir sitio, por ejemplo. Las cazuelitas son un valor seguro, por cierto. Yo os recomiendo lo que tenéis en mente cuando habláis de Cádiz y alrededores: pescaíto en forma de camarones o buchones, cazón, un gazpachito fino fino y por supuesto vinos generosos.

En DolceCity Madrid: Lambuzo

miércoles, 27 mayo 2015

Planes para un día de sol en Madrid: plaza del Dos de Mayo

por Jano Remesal

Madrid es otra en mayo y junio, los dos mejores meses para disfrutar de la ciudad, hace bueno, y todavía no hace un gran calor. El dos de mayo es un valor seguro a partir del mes que le da nombre.

Cualquier madrileño de pro, un gato de los de toda la vida, la conocerá por "el dosde", dejando claro que estamos en uno de los sitios míticos de Madrid. Ahora que estamos en el mejor momento para disfrutar de la capital, ahora que no hace ni frío ni calor y que no suele durar mucho, es el momento de echarte a la calle. O mejor dicho, a las plazas. Y la del Dos de Mayo es uno de esos sitios donde saber que siempre pasará algo divertido, donde estará cómodo sí o sí. Y ojo, porque vuelve a estar de moda.


Para empezar, churro mañaneros en los bares que hacen esquina, con sus típicas terrazas de mesas y sillas de metal, esas que hacen un ruido que sólo hay en las terrazas, un ruido de esos que te dicen que vas a pasarlo bien. Mientras mojas en un chocolate bien espeso, o en un café con leche y hielo si el calor aprieta, verás cómo van montando distintos puestecitos en la parte más alta de la plaza. Hay uno que trae cosas especialmente de Nepal que, hoy más que nunca, es muy apetecible, porque son amigos de aquel país y les va a hacer mucha falta echarles una mano comprando un fular, un cuaderno o una mochila hechas a mano. Tras un paseíto por los puestos, llega la hora del aperitivo.

Sí o sí, uno de los mejores vermús se toman en las terrazas de la parte baja de la plaza, o por las de la calle La Palma, no porque sean especiales, sino por el ambiente. Ambiente de vermú. Otro truco es ponerte siempre en segunda fila, estamos en una plaza muy concurrida y ponerte en la fila de mesas de terraza más cercana al centro de la plaza puede suponer un balonazo de un niño o una guitarra callejera demasiado cercana. A la hora de comer, las patatas bravas son un clásico, y las sirven igual de buenas en 3 o 4 sitios de la plaza, preferiblemente en los de la cuesta del Divino Pastor. Aquí no funcionan las cosas raras, aquí los imprescindibles de toda la vida llevan la voz cantante.

Pero lo mejor ocurre a medida que va cayendo la tarde. Esta plaza ya no es, por suerte, el nido de botellones descontrolados que fue hace años, pero sigue manteniendo ese rollito de lugar de encuentro, tranquilo y siempre con ambiente. Ha logrado el perfecto equilibrio entre estar agusto en las terrazas de alrededor y estar agusto sentado en los amplios bancos de la zona central, donde igual encuentras grupos de amigos pasando la noche de cháchara que familias enteras paseando al perro. Lo único malo es que la mayoría de los bares de alrededor son eso, bares, no discotecas, así que hemos de introducirnos en Malasaña para tomar copas hasta las tantas. No pasa nada, Malasaña también mola. Y el Dos de Mayo es su puerta de entrada.

En DolceCity Madrid: Dos de Mayo

lunes, 25 mayo 2015

Restaurante y discoteca a la vez en Pecaditos en Madrid

por Jano Remesal

¿Por qué ir a cenar a un sitio y luego cambiarnos de lugar para tomar copas y bailar? Ya no hace falta, en Pecaditos empiezas tapeando y terminas dándolo todo.

Siempre hay que pensar en la comodidad del cliente, y pocas cosas hay más cómodas que no tener que moverte. Pecaditos es una franquicia, pero yo puedo hablar sólo del Pecaditos de Alonso Martínez, en una de esas placitas muy bien situadas en las que apetece pasar las tardes y noches de la primavera y verano. La idea es simple pero muy apetecible: poder cenar o tomar algo rápido y posteriormente quedarte a bailar en el mismo sitio.


Para comer, el concepto pecaditos viene a significar básicamente tapitas. Todas muy ricas, sinceramente, pero especialmente las croquetas de morcilla, los montaditos de jamón y la tortilla de patata. Ojo que a nosotros nos la pusieron muy babosa, muy poco hecha. A mí me encanta así, pero si a vosotros no lo mejor es advertirlo al llegar, por si acaso. Lo mejor es coger su menú degustación con precio cerrado. Te van trayendo un plato tras otro a medida que lo vas terminando, y siempre con barra libre de sangría, vino y cerveza incluído, servido en jarras comunes para toda la mesa.


Y llegada a una hora concreta de la noche, suben la música, bajan las luces y dejan de servir comida y cervezas para pasar a poner copas mientras el dj pincha música de baile. Sin darte cuenta, te puedes pasar 4 o 5 horas en el mismo sitio. Además, como tiene dos alturas, la parte de abajo se despeja totalmente para dejar espacio al bailoteo, mientras la parte de arriba sigue con mesas bajas donde poder seguir sentado para tomarte una copa tranquila. Es decir, no hay que salir a darlo todo, también si vas de relax, el sitio es apropiado. Lo único malo quizá es que las colas en el servicio son largas, y que las mesas en ocasiones estorban, pero es tan buena idea que merece la pena darle una oportundiad.


En DolceCity Madrid:
Pecaditos

viernes, 22 mayo 2015

Brunch con chapuzón en el centro de Madrid en el Room Mate Oscar

por Jano Remesal

Desayunar y comer a la vez, o sea un brunch, y terminar con una copita en la piscina y con buenas vistas de Madrid. Poco más se le puede pedir a un mismo sitio.

Que a un plan en Madrid, con la de cosas que hay que hacer, se le pueda poner el calificativo de planazo, no es nada fácil. Pero este lo es, y punto. Sobre todo ahora que va llegando el calor. No hay otra forma de llamar a un brunch de máximo nivel en una terraza elevada con vistas al centro de Madrid y además una piscina privada a tus pies. ¡De lujo! La Terraza de Óscar, o La Terraza de Arriba, lo llaman, a la zona de terraza-piscina. El brunch, al ladito, en el mismo hotel.


Aunque, en honor a la verdad, son dos planes. Por un lado hay que reservar, o ir con tiempo y suerte, al brunch del hotel más cool del centro de Madrid (bueno, o uno de los más), y por otro lado hay que sacarse entrada para la piscina, incluso si estamos alojados en el hotel, ojo, que esto va a parte. En cuanto a la primera parte, la del brunch, no es barato pero ningún brunch de calidad en Madrid lo es, así que ninguna novedad. Los platos son variadísimos tanto en salado como en dulce, también hay todo tipo de bebidas desde tés hasta zumos, y el ambiente es muy relajado, muy de domingo. Yo recuerdo sobre todo la gran cantidad de verduras (ensaladas a personalizar incluidas) y frutas (del tiempo y también poco habituales) que tenía delante. También hay panes de todo tipo y muy buen servicio.


La parte dos es la de la piscina. Evidentemente aquí no se viene a nadar, ni a jugar a lo loco salpicando a todo el mundo. Aquí se viene a relajarse tomando una copa, un mojito o lo que se tercie, mientras nos refrescamos y tomamos el sol, que siempre da por estar en las alturas. Se puede elegir entre entrada de día entero o de medio día, pero el de día entero es el que mejor podemos combinar con el brunch. Las tumbonas no son especialmente cómodas, todo hay que decirlo, pero buen ambiente merece tanto la pena que se te pasarán las horas sin darte cuenta. La zona chill out de alrededor puede ser el plan perfecto para terminar el día. ¡Viva el buen tiempo!

En DolceCity Madrid: Room Mate Oscar

miércoles, 20 mayo 2015

Ver Madrid como si fueras millonario con Madrid Museum Tours

por Jano Remesal

Admítelo: siempre has querido sentirte como un ricachón, que te cuiden, ser el centro de atención. A pequeña escala, pero esa es la idea de esta firma dedicada a enseñarte la ciudad a tu anchas.

En Madrid hay muchas formas de ver las cosas: en plan japonés, sin tiempo para nada y siempre con mucha gente; en familia o amigos y sin saber muy bien qué ves; y la mejor de toda: con total comodidad y que te lo den masticadito. He ahí la brillante idea de esta empresa multilingüe y multifacética especializada en enseñarnos los mejores lugares de Madrid (y otros sitios) de forma personalizada, sólo para nosotros. Además, ojo, son expertos en historia y arte y guías oficiales con su acreditación de la Comunidad de Madrid. Nada de unos cualquiera que se vieron en paro y decidieron estafar al turista o madrileño despistado. Los adaptan a lo que les pidas, te dan su palabra.


Su mejor carta de presentación es que llevan casi dos décadas organizando visitas y tours a medida, y también su gran abanico de posibilidades. Me han hablado muy bien del que quizá sea su paseo estrella, el del Museo del Prado, básicamente porque lo hacen interactivo con el visitante y porque además te van contando secretos que un visitante sin este tipo de guías no vería ni sabría nunca. Además del Prado también organizan visitas personalizadas a otros grandes museos de la capital, como el Thyssen, el Bernabeu o el Museo de América. Sus otras especialidades son los palacios, que de eso Madrid tiene un rato, y las excursiones en coche por los alrededores de la capital, pero de estos últimos no puedo hablar en primera persona. Todo en coche privado y pudiendo pasear por donde queramos en cada momento de la excursión. Pasar una mañana redescubriendo El Retiro o Lavapiés es la mejor excusa para terminar de cócteles o cervezas, por cierto.


Dan además la posibilidad de reunir en una misma experiencia un par de visitas diferentes, por lo que puede ser el plan ideal para cuando nos visita gente de fuera y no sabemos qué hacer con ellos. Además también tienen opciones gastronómicas de primer nivel, tanto de comida como para irnos de vinos sabiendo en todo momento qué bebemos y qué comemos. El trato es magnífico y aunque de precio es bastante más que la típica visita guiada de grupo informal, al memos una vez en la vida merece la pena ver Madrid sin preocuparnos de nada, como ricachones.

En DolceCity Madrid: Madrid Museum Tours
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