viernes, 6 mayo 2016

La Casa de la Panadería es el edificio más elegante de Madrid

por Jano Remesal

Lo has visto un millón de veces, quizá hoy mismo por última vez, pero no sabes cómo se llama ni te habías parado quizá a ver sus detalles. Debes hacerlo.

Es uno de esos sitios en los que no reparas habitualmente porque siempre están ahí, pero que han formado y forman parte del día a día de miles y miles de madrileños y turistas. Un edificio, palacete o llámelo usted X que merece detenerse un rato a ser admirado.

Es el edificio que ves miles de veces como fondo de fotos de la estatua ecuestre que preside la plaza Mayor en el centro. Medio rojo, medio color piedra, coqueto pero no estrambótico, es un ejemplo muy claro de la arquitectura que preside todo el Madrid centro. 

Lo que fue una tahona ahora es una casa de viviendas y oficinas, por lo que despídete de visitarla por dentro, pero ni falta que hace. Lo bonito es lo de fuera y se ve gratis. Y si puede ser tomándose una cervecita e incluso un bocata de calamares en las terrazas de la plaza Mayor, mejor que mejor. Éstas no son precisamente caras ni tienen la mejor calidad del mundo, pero son las únicas que tienen vistas a la Casa de la Panadería.

Una vez remojado el gaznate, acércate a ver las esculturas de todo tipo, mitológicas (Cibeles incluida) y no tanto, que adornan su fachada. Se hicieron hace relativamente poco, no son ni mucho menos originales. 

Lo malo es que ni el amanecer ni el atardecer dan de pleno en el edificio dada su orientación, así que no hay ningún momento mágico en el que sea más bonito que en otros. Lo mejor es recorrerlo de parte a parte un poco alejado, pues así lo veremos hacia arriba con perspectiva. Además a su vera se suelen arremolinar los más variopintos personajes del centro de Madrid, incluido como no el Spiderman gordo, lo cual ya no es un insulto sino una seña de identidad.

En DolceCity Madrid: Casa de la Panadería


miércoles, 4 mayo 2016

Ir gratis a la peluquería es un lujo que te permiten los Salones Llongueras en Madrid

por Jano Remesal

Sí, no hace falta pagar para que te corten el pelo... eso sí, lo hará una peluquera en prácticas. Puede dar algo de miedo, pero están supervisadas por un profesional en todo momento.

Lo primero es que no debemos confundir los llamados Salones Llongueras con las peluquerías Llongueras. Todas pertenecen a la archifamosa firma de peluquería del excéntrico personaje del mismo apellido, pero mientras en unas te van a cobrar un riñón y parte del hígado por cortarte el pelo, en el otro te va a salir gratis. Sólo has de regalarles tu tiempo, y tu melena.

La idea es tan vieja como la propia moda de cortarse el pelo por un profesional. Para que ese profesional llegue a serlo, antes ha sido aprendiz, y para aprender hay que practicar. Evidentemente van a practicar con tu pelo. 

Hay que decir para rebajar el miedo que tú vas a hacerte lo que quieras, aquí no obligan a nadie, y lo más importante es que los alumnos en prácticas están siempre supervisados y ayudados por un profesional de los pies a la cabeza. Vamos que no es probable que te peguen un trasquilón de los que te obligan a ponerte sombrero durante quince días.

Lo mejor es llamar a alguno de estos centros, el que mejor te venga por localización, y preguntar por las próximas sesiones de training, porque es evidente que no te van a cortar el pelo cuando tú quieras, sino cuando a ellos les venga bien por aquello del horario de clases. Una vez allí, ya sólo queda relajarse y aprovechar la experiencia. Lo normal es que salgas mucho más guapa o guapo de lo que entraste, y en todo caso te habrás ahorrado una pasta en comparación con un peluquero ya formado y que, igualmente, también puede cometer un error grave con las tijeras en cualquier momento.

En DolceCity Madrid: Salones Llongueras

viernes, 29 abril 2016

Teatro gratis en Madrid en Centro Cultural Casa del Reloj

por Jano Remesal

Aunque los presupuestos municipales son más ajustados que nunca, Madrid sigue teniendo una actividad cultural gratuita muy interesante en muchos distritos.

Que me perdonen los de Arganzuela, pero no es el barrio más llamativo de Madrid desde el punto de vista cultural/turístico. Por eso precisamente este tipo de iniciativas tienen un mérito extraordinario.

La idea es además mucho más apetecible si, al ser del ámbito público, nos enteramos de que es gratis. No todo lo que hacen en este centro cultural, que sinceramente es mucho, tiene que ser gratis, pero sí lo es en muchas ocasiones. Además viene del ámbito municipal, por lo que es una forma de ver en qué repercuten los impuestos de todos los madrileños.

Hay básicamente dos formas de actuaciones: por un lado las sesiones únicas, una única función sobre un tema y si vas bien y sino te la pierdes, y los ciclos de representaciones. Esto viene a ser como elegir un tema que por alguna razón está de moda o actualidad y hacer un ciclo de actividades culturales relacionadas con ello.

En ambos casos el sitio es recomendable. No es grande pero tampoco suele estar muy lleno, el ambiente es agradable y las obras por supuesto que hay de todo, pero pasan el necesario filtro de calidad del Ayuntamiento. Además se puede estar al día online de todo lo que por allí va a pasar en las próximas semanas echando un vistazo a la web del Ayuntamiento de Madrid. En la portada se puede ver un apartado dedicado en exclusiva a la cultura y las actividades de ocio, y directamente desde ese enlace entrar en la web de este centro cultural y ponernos al día sobre qué opciones nos aporta. Que suelen ser muchas.

En DolceCity Madrid: Casa del Reloj

lunes, 25 abril 2016

Tapear a buen precio en Madrid gracias a Smoking Club

por Jano Remesal

El espacio mutante de Ponzano ha pasado ya por la cocina gallega, brasileña, mallorquina... y ahora dicen vender humo. Así de claro. Tendrás que ir a verlo.

Parece mentira, pero en la cocina no todo estaba inventado. La calle Ponzano, imprescindible donde las haya en la capital del Reino, lo deja claro con su hashtag #ponzaning, convertido en sinónimo de novedades culinarias de nivel.

La más llamativa es sin duda Muta. El concepto es mutar, cambiar cada poco tiempo de todo, tanto de carta como de estilo, decoración, concepto... todo. Lo que antes fue comida balear, gallega o brasileña por temporadas es ahora un asador a la vieja usanza pero con cosas sorprendentes. Y además seguro que dentro de poco tiempo se convierte en otra cosa, así que mejor ir a probarlo.

La idea sólo se le podía ocurrir a un genio, y eso debe ser el cerebro que hay detrás de la ya casi mítica Sala de Despiece, muy cerca de Smoking Club, porque siempre llena. Es pasar un lunes a las 8 por ahí y ya no hay sitio. En Smoking Club también suele haber bastante gente, pero se puede entrar y comer a gusto salvo en horas punta de días punta. 

La cosa es tan sabrosa y sencilla como un horno asando todo el día de todo, tanto carne como verdura y pescado. Todo es de grandísima calidad y se sirve junto con salsas y guarniciones de lo más variado pero siempre maridando muy muy bien. Todo sabor.

El local ahora es lúgubre, casi tenebroso, y unas cortinillas de esas de casa antigua de pueblo apenas dejan ver lo que hay dentro. Juegan al misterio en este restaurante mutante, y sin duda una vez más lo han vuelto a conseguir. Mola.

En DolceCity Madrid: Smoking Club

viernes, 22 abril 2016

Donde Pablo está pensado para cenas de grupo en el centro de Madrid

por Jano Remesal

Mejor situado no puede estar, y más facilidades no pueden dar para que ese problemón que te han metido con la organización de un evento se solvente solo.

Hay restaurantes que parecen pensados más para grupos y eventos que para una velada tranquila con poca gente. Y se agradece, porque periódicamente nos enfrentamos con este tipo de eventos y cenorrios, y tarde o temprano te tocará organizar uno a ti. Y lo sabes.

Lo primero que tiene de interesante es que está tan cerca del Congreso de los Diputados que no es de extrañar que en la mesa de al lado coma alguna señoría. Lo cual no sé si es un aliciente o un problema, pero ahí está... La situación claramente es un punto a favor, porque por aquí no abundan los restaurantes no típicos para guiris (con todos los respetos) con buena relación calidad-precio.

Una vez dentro, tiene la parte de abajo para comer en plan rápido o la parte de arriba para grandes grupos. La parte de arriba sin duda es la mejor, tranquila y con espacio para mucha gente. Si queremos organizar algo, arriba es por tanto nuestro sitio.

Ya sentados a la mesa, hablan maravillas de las recetas con setas pero no puedo hablar en primera persona. También es digna de resaltar la variedad en la carta, con platos ya no tan habituales como sopas de varios tipos. Un menú del día (aunque sea de carta) no sale nada caro, y las cantidades son más que apreciables. El trato es bueno sin ser excelente, y la limpieza es la propia de un lugar de los de toda la vida.

En resumen, un restaurante de los de gente de corbata y con prisa al mediodía, pero que se convierte en un buen lugar de reunión para cenas de empresa y similares.

En DolceCity Madrid: Donde Pablo

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