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lunes, 24 julio 2017

Comer en Casa Benito en Madrid es como comer en casa

por Jano Remesal

Cocina tradicional, trato como de la familia y esa sensación de que compartes restaurante siempre con los mismo parroquianos, amigos más que clientes.

Simplemente viendo la indumentaria de los camareros, el logotipo y los toldos de la terraza, ya sabes que estás en un restaurante de los de toda la vida. Y si un restaurante se mantiene abierto durante toda la vida en una zona como Chambería, es que lo está haciendo bien, seguro.

Lo primero que llama la atención es la gran cantidad de camareros. Van entrando y saliendo sin parar, siempre atendiéndote al instante, aquí no escatiman en sueldos y eso se nota mucho, porque además no es nada habitual.

A la hora de elegir menú, lo mejor son los que tienen pensados para dos personas: arroz con bogavante, chuletón de buey... para dos pesonas, con bebida incluida, y por un precio muy razonable. Otra opción es ir directamente a raciones, pues las hay de todo lo que uno espera en un restaurante de toda la vida y además la cantidad es generosa. Por ello mejor si vamos muchos.

La calidad de la comida se deja ver en sus escaparates a pie de calle, donde se agolpan mariscos, carnes, verduras y demás manjares, intentando siempre que haya opciones de temporada. La caña está bien tirada y la seleccion de vinos es suficiente.

Pero además tiene ese plus de restaurante antiguo, de señoras que llevan décadas tomando aquí el café, de vecinos que se cuentan sus cosas en sus mesas, de gente leyendo el periódico mientras toma algo. Tiene ese punto de lugar donde se detiene el tiempo.

En DolceCity Madrid: Casa Benito


viernes, 21 julio 2017

Cocina de autor y platos diferentes en Soykitchen en Madrid

por Jano Remesal

Cuando vas a comer a un lugar de autor, sin duda te la juegas. No vas a encontrar lo típico, así que puede ser muy bueno o muy malo. En este caso, vas sobre seguro.

Hay algo a lo que llaman cocina sensorial. No sé muy bien lo que es, probablemente ni quienes se dedican a ello lo sepan, pero lo importante es que hace que la cocina, el hecho de sentarse a la mesa, adquiera un nuevo nivel.

Esta nueva joya de la zona centro-pijilla de Madrid se basa en las sensaciones a la hora de mover el bigote. Todo está pensado para que cada (mini)plato sea una experiencia nueva, novedosa, que a veces engaña al que mueve el bigote. Estamos en un restaurante oriental, pero nada que ver con un chino al uso. De hecho nada que ver con nada, en general.

Hay dos maneras de comer, todas recomendables. Por un lado, de carta. La carta es un viaje culinario por más de 25 platos con una selección de colores, olores, texturas, sabores y recuerdos de lo mejor de la cocina oriental. Por otro lado, y si prefieres la sorpresa, la innovación, la creatividad en estado más puro, déjate guiar por Julio, el chef, que hará cada día lo que se le ocurra, haciendo del riesgo de dejar sorprendete un arte. Eso sí, para ello tienes que ser de bueno comer, que te guste más o menos todo tipo de comida..

Los hilos de Julio, como ellos lo llaman, es la cocina que se plantea ese mismo día, dependiendo de lo que haya en la huerta, en el campo, en la ganadería o en el mar. Simplemente se juntan cada mañana y experimentan. La idea es que tú seas el conejillo de indias.

Eso sí, como has adivinado, estamos ante cocina de alto standing, con los precios también de alto... standing. Los menús no bajan de 40 euros. Lo de dejarte llevar, mucho más.

En DolceCity Madrid: Soykitchen

lunes, 17 julio 2017

Lo último en comida japonesa llega a Madrid con Sky sushi & ramen bar

por Jano Remesal

La comida japonesa siempre es un acierto. Por sabor, por calidad y por salud. Lo del precio, mejor ya eso lo hablamos otro día... Disfrutar a veces no es barato.

Triunfan en lo que a comida asiática, oriental, o como se quiera llamar, no es fácil. Y cuando un restaurante lleva más de 10 años triunfando en sitios tan exigentes como Aravaca o Pozuelo de Alarcónk, de las zonas más chic de la Comunidad de Madrid, podemos estar seguros de que será garantía de éxito cualquier visita.

La cocina fusión nipona-mediterránea y una decoración de estilo vintage y cierto aire bohemio llegan a la capital ya con mucho rodado. Estamos ante un sitio que te mete en una experiencia culinaria oriental desde todos los sentidos, el gusto, el olfato, pero también lo visual. Todo muy cuidado.

Un poco de todo: tempuras, tartares, teriyakis, uramakis, niguiris, sashimis elaborados con salmón, atún, toro, anguila, pez mantequilla, Ikura... Si no está en la carta, posiblemente es que directamente no merezca le pena. Ellos mismo dicen que sus especialidades son el Eby Green, langostino crujiente y salmón con aguacate y salsa de mayonesa de trufa negra; Sake Crunch con salmón y aguacate, salsa kimuchi y toque crujiente, o Rainbow, a base de atún rojo y jengibre, cubierto con atún, salmón y pez mantequilla.

Y ojo, que aquí no sólo se viene a comer, sino como su propio nombre indica a sorber, ramen en concreto: Miso de todo tipo nos está esperando como forma ideal de empezar con una buena comilona. Y terminarla, cómo no, con licores japoneses de los de verdad.

El precio es el de un japonés bueno, es decir no barato, pero sin duda la relació calidad-precio merece rascarse el bolsillo.

En DolceCity Madrid: Sky sushi & ramen bar

viernes, 14 julio 2017

Auténtica comida italiana en Don Lisander en Madrid

por Jano Remesal

La cocina italiana es de las más sabrosas y saludables del mundo, pero a la vez de la que más y peor se imita por todo el mundo. Mejor elegir bien dónde comemos.

Lo priemero que llama la atención de este sitio es que las pizzas, sin duda lo mejor que tienen, son al estilo romano, con masa fina y crujiente pero alargada. Ya solo ese detalle te dice que estás en un lugar de auténtica cocina italiana.

Los chefs Stefano y Alberto Carta se han traído la receta de la pizza tradicional desde el lago de Como y la han adaptado dándole un sello muy personal. La clave está en el horneado en leña. Además los ingredientes son de lo más original: pizza Tartufo, de huevos de codorniz con patatas chips caseras... tremendo.

Además de las pizzas, nos aseguran que siempre tienen disponibles más de de 30 variedades de pasta elaboradas artesanalmente. De hecho descubrirás seguro muchos tipos de tarta que ni siquiera sabías que existían. Toma nota. Platos tradicionales como el Saltimbocca alla Romana, el Scaloppine della Nonna con salsa de tomate y alcaparra, la Focaccia de Huevos y Trufa o los Huevos a la Italiana, los risottos y las ensaladas... para empezar y no parar.

Los antipasti, o entrantes que diríamos en España, también son de tomar buena nota: burratta, carpaccio, buen pan, mejores olivas... Las cervezas y vinos también son locales, y de una calidad que para nada desmerecen a los platos.

Además el trato es jovial, abierto, es como si quisieran parecer italianos en todos los detalles, también en la relación con el cliente.

En DolceCity Madrid: Don Lisander

 

lunes, 10 julio 2017

Imita a Tarzán entre los árboles en De Pino a Pino en Madrid

por Jano Remesal

De pocas formas se puede sentir mayor contacto con la naturaleza que trepando de árbol en árbol como si fuéramos George de la Jungla. Así de original es este plan.

Los planes en plena naturaleza siempre son un planazo. Primero porque nos permiten respirar algo de aire puro, que de eso Madrid no va sobrado. Segundo porque nos permiten descubrir la naturaleza tan bonita que tenemos ahí al lado y muchas veces desconocemos. Y tercero porque siempre hacer deporte es bueno, y mucho mejor si es al aire libre.

Este parque puede parecer muy lejano, pero está a poco más de media hora del centro de la capital. De pino a pino es un parque de aventura en los árboles. Y sí, cuando decimos que en los árboels nos referimos a que está ahí arriba, en los árboles. Ya sólo eso es una gran noticia, porque ofrece unas vistas únicas de las cumbres montañosas de esta zona de Madrid.

Cuenta con siete circuitos muy diferentes y pensados para todos los niveles (desde niños a partir de cinco años): tirolinas gigantescas, puentes oscilantes, redes, lianas... y sólo para los más valientes, un circuito extremo, dicen que no hay nada igual en toda España.

Es ideal para teambuilding (es decir, para ir a hacer una actividad con los compañeros de trabajo a la salida del trabajo) o para ir en familia. También organizan visitas para colegios, pero eso de los grupos grandes mejor hablarlo de forma directa porque hay que tomar lógicamente ciertas precauciones.

Los precios van desde menos de 20 euros y el tiempo se puede adaptar a las necesidades de cada uno, con circuitos de apenas un cuarto de hora hasta quedarnos media tarde dentro del parque. Todo a gusto del consumidor.

En DolceCity Madrid: De pino a pino

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