miércoles, 10 febrero 2016

La nueva meca del afterwork ponzaning en Madrid se llama Claxon

por Jano Remesal

Uno de esos sitios donde apetece estar aunque sea de pie. Ideal para entresemana, para empezar con unas tapas y terminar con una copa si hace falta celebrar algo.

Ponzano es algo así como el nirvana de los amantes del afterwork, es decir, de los amantes de quedarse tomando algo con los compañeros de trabajo una vez que sales del trabajo. Mil y un bares (bueno, un par de decenas) en una sola calle, bien situada, junto a la zona de Azca y Castellana, no lejos del centro, con ambiente y calle ancha para que puedas aparcar en segunda fila (esto último negaremos haberlo dicho).
 

Y entre las mil y una ofertas, hay una nueva. Donde hasta hace nada estaba el mítico Alipio Ramos (de hecho sigue siendo del mismo dueño, que tiene otros bares por la zona) ahora se abre un bar-restaurante-cafetería que vale para todo. Su horario lo deja claro, abre a las 7 y pico de la mañana y cierra pasada la media noche. Aquí se puede venir a desayunar antes del curro, a tomar algo a media mañana, a merendar, pero sobre todo a comer o a cenar en plan afterwork. Sobre todo por su aire desenfadado, de comida rápida de pie o en sus sillas muy altas y mesas aún más altas.

La comida es la que esperas cuando tienes hambre: huevos rotos (con trufa), torrezno (casero, nada que ver con esas cortezas raras que se ven por ahí), croquetas de jamón... y una variedad de postres más que apetecible, de esos que apetecen compartir con varias cucharas alrededor del plato. Y alguna que otra sorpresa, como un milhojas de foie.

Además siempre hay buen trato, será porque acaban de empezar, y cañas bien tiradas, otro clásico del afterwork. Quizá deje algo que desear la nula y algo indefinida decoración, o que el baño de los caballeros es un poco incómodo porque tiene una especie de almacén al lado y la puerta molesta, pero son minucias. Un buen sitio para pasar un buen rato.

En DolceCity Madrid: Claxon

viernes, 5 febrero 2016

Hamburguesas grandes y originales en The Basque en Madrid

por Jano Remesal

Comer hamburguesas está más de moda que nunca, tan de moda que Madrid está lleno de sitios donde no se comen buenas hamburguesas. No pierdas el tiempo en ellos

Lo confieso: soy un buscador semiprofesional de hamburguesas. Pocas cosas son tan ricas, tan desenfadadas y tan que le guste a todo el mundo como una buena hamburguesa. Lo malo es que eso nos pasa a mucha, muchísima gente, y por eso han aparecido últimamente hamburgueserías como hongos, y no todas de calidad precisamente. Vamos a hablar de una que sí es buena, bonita, y barata.


Barata, porque no te cobran 15-20 euros como en otros sitios por una hamburguesa, que ya hay que ser jeta. Y también por la relación tamaño-precio. No son burguers minimalistas, ni mucho menos. Tampoco es una hamburguesa digna de un programa de esos de glotones que apuestan a ver quién come o se muere antes comiendo más, pero son de un tamaño respetable. Además son sobre todo de buen tamaño hacia arriba, son de esas con tantas capas de cosas y con un pedazo de carne tan gordo que te obligan a apretar bien el pan para que te entre en la mandíbula, o a irte a casa con la mandíbula dislocada. Tú eliges.


Además tienen un toque particular, vasco, como su propio nombre indica, en ingredientes como las reducciones de vino vasco, el queso de la zona o la carne también de norte. Eso hace que sepan a hamburguesa de toda la vida, sabrosas y al punto, pero además con un plus que las hace diferentes. Y por cierto, el pan es pan, no ese sucedáneo medio dulce medio descongelado que te ponen en sitios de los de a 4 euros la hamburguesa.

Además de las burguer, que es a lo que se viene aquí, tienen una buena carta de entrantes de esos que sacian bastante, con especial mención para las patatas fritas, caseras y crujientes. No hay mejor acompañamiento para la carne entre pan y pan de después.

Y por último la situación del local, en pleno barrio de Malasaña. Hay mucha competencia alrededor, pero es buena noticia porque así puedes hacerte una ruta y terminar a copas en alguna discoteca a tiro de paseo.

En DolceCity Madrid: The Basque

miércoles, 3 febrero 2016

Fiestas y eventos para quedar bien en restaurante Almagro en Madrid

por Jano Remesal

A todos nos gusta acudir a eventos sociales, pero no organizarlos. Malas noticias: alguno tendrás que organizar alguna vez. Almagro es un valor seguro.

Si no te ha pasado ya alguna vez, tarde o temprano te pasará, seguro: tienes un grupo de amigos, de conocidos, o peor, de compañeros de trabajo, con los que tienes que organizar un evento social. Horror, no sabes dónde llevarles. Pregunta por el Almagro, han pensado en ese momento de incertidumbre.


Antes de nada dejar claro que hablamos del bar-café-restaurante Almagro, pero sólo de la parte de abajo. Arriba hay un restaurante con buena pinta, pero del que no puedo hablar por desconocimiento. Pasemos a lo que sí conozco: el sótano. Así planteado parece sórdido y poco apetecible, pero nada más lejos de la realidad. La planta de abajo es totalmente independiente (tiene barra, servicios de hombre y de mujer, hilo musical, etc propios) y se dedica a hacer eventos de todo tipo. Desde cumpleaños hasta reuniones informales de trabajo, pasando por todo lo que se te ocurra.


Lo bueno es que estás totalmente aislado del resto, no es de esos sitios que hay trajín aquí y allá porque no tienen un sitio donde poner única y exclusivamente a tus compañeros de-trabajo-o-lo-que-sea. Aquí te ponen un par de camareras, sillas y mesas alrededor del espacio y por el medio espacio libre suficiente para unas 30 personas (quizá 40 apurando un poco). Te dejan hasta que cierran, y eso es muy tarde, y la barra hace que puedas tomarte cualquier cosa ahí mismo, sin moverte. Otra opción es poner mesas y repartir a los comensales de 4 en 4 o de 6 en 6, pero mejor de pie y así puedes charlar con éste y con aquél.

La comida, el catering, es bueno aunque normalito en sus ideas, nada que no hayas comido ya cien veces. Hamburguesitas, embutido, queso, berenjena con salmorejo... cosas muy de aquí, de esas que suelen gustar a todo el mundo. Sin sorpresas, rico, apetecible. Además es todo servido con profesionalidad, dejando tiempo suficiente entre bocadito y bocadito y teniendo siempre a mano un vaso de cerveza, vino o refresco. En resumen, un quebradero de cabeza menos.

En DolceCity Madrid: Almagro

viernes, 29 enero 2016

Terraza siempre al sol en Madrid en cervecería Santa Bárbara

por Jano Remesal

Las buenas cervecerías siempre tienen una buena terraza, y la Santa Bárbara no es una excepción. Cañas bien tiradas y servicio experto bajo el sol madrileño.

Estamos teniendo un invierno especialmente cálido y soleado, y nunca se sabe si volveremos a tener un invierno así, por lo que tenemos que aprovecharlo cada día. Un día al sol que no tomas el sol en una terraza, es un día perdido. Con esa mentalidad salimos este fin de semana, y no encontramos una terraza céntrica con más sol que la de la cervecería Santa Bárbara. Y os aseguro que buscamos un buen rato.


Partimos de la base de que esta cervecería es en realidad una mini franquicia, y tiene algún otro establecimiento por Madrid, pero dudo que sea mejor que este porque tiene algo que pocos más tienen: una terraza con una orientación perfecta y sin grandes edificios que le tapen alrededor. Eso hace que durante muchas, muchas horas al día esté al sol, cosa que no pasa por ejemplo con otros locales también muy buenos que tiene al lado pero peor orientados.


Lo que hay que beber está claro: una Mahou. Ahí no hay discusión pero, afortunadamente, la discusión comienza a la hora de pedir para comer. Ya sea para la comida, la cena o para picar entre horas, tiene de todo y todo muy reconocible. Unas bravas de las de siempre, unos berberechos, ensaladilla, croquetas, pimientos del padrón... Es como un tratado de las tapas que un bar español siempre debería tener. No nos engañemos, se puede innovar mucho en la cocina, pero la mayoría de los días lo que apetece es sabor reconocible y que sabes que no te va a fallar.

Por dentro es vintage, tampoco hay sorpresas ahí, y los camareros van de punta en blanco, vestidos como debe de ser, de camareros. Tampoco ahí hay innovaciones, y se agradece. Además el servicio es rápido y eficiente, algo que no se ve tan fácil por el centro de Madrid. Hay muchas mesas tanto dentro como fuera, pero en horas punta no es nada fácil encontrar sitio, otra muestra más de que es un valor seguro. Y alrededor hay Burger King y Domino's Pizza... un pecado sería cambiar Santa Bárbara por esos sitios modernos.

En DolceCity Madrid: Santa Bárbara

lunes, 25 enero 2016

Ver comiendo y ser visto comiendo bien en Bazaar en Madrid

por Jano Remesal

Bazaar es uno de esos sitios en los que no te fijarías si no fuera porque tiene casi toda su pared en forma de ventana. Pero una vez dentro, habrá merecido la pena entrar.

Estamos ante un lugar que llama poderosamente la atención incluso antes de entrar, solo con acercarse. Básicamente porque, aunque está en una de las calles más concurridas del centro de Madrid, sus paredes son cristales que dejan ver lo que pasa dentro de forma nítida, sin cortinas ni nada. Lo que en una terraza parece normal, ni nos fijamos, en este lugar hace que tengamos la tentación de mirar, aunque sea de reojo, lo que están comiendo dentro.


Y lo que estarán comiendo dentro estará bueno seguro, que es lo que importa. Se trata de un local que hace suyo ese lema tan de moda últimamente de tradicional en el producto e innovador en la cocina. Básicamente es comida de la de siempre: pescados, carnes verduras de temporada, mucho pan con cosas, salsas varias... pero con toques nuevos. Por ejemplo es singular el uso que hacen de mil y una especias que le dan a platos que parece que conocemos de toda la vida un toque diferente, nuevo en nuestra boca.


Pero antes de probar eso habremos seguramente bajado al piso de abajo, lo primero que ya llama la atención es que sean dos pisos unidos por una escalera que va dejando ver los productos que se almacenan en sus estanterías. La decoración es minimalista, con un toque vintage y muy luminosa, como queriendo que se vea muy bien lo que hay en el plato.

No es un lugar barato, pero el precio no será un impedimento tampoco, razonable dentro de un barrio que tiene mucho de cool y por lo tanto de caro. Además tiene cosas diferentes que suelen subir los precios, como algún plato de tipo oriental y una carta de vinos que puede subir mucho la cuenta.

No es un sitio para tomar una copa luego, no es que apetezca realmente porque no parece pensado para eso, pero no es ningún problema en un lugar llenito de sitos donde tomarla.

En DolceCity Madrid:
Bazaar
siguiente página »