viernes, 31 julio 2015

Lo más parecido a unas albóndigas jugando al fútbol en Madrid con Futbol Bubble

por Jano Remesal

El fútbol siempre es divertido, pero no a todos les gusta tal y como lo conocemos. Prueba a meterte en una burbuja gigante, a darte golpes con los rivales y a casi ni ver el balón. Indescriptible.

Hoy en día está todo inventado en temas de deportes, los hay para todos los gustos, niveles y tiempos libres. Pero pocos como éste mezclan cosas aparentemente imposibles. Se trata de meterse en una burbuja enorme que sólo nos deja libres las extremidades e intentar jugar al fútbol. Por supuesto al final te pasas el tiempo dándote golpes con los otros y dando tumbos tú sólo. Muy pero que muy divertido, en serio.


Es tan ridícula la estampa que no puedes dejar de reír, pero además entras en un bucle competitivo que te empuja a hacer algo medianamente serio en mitad del más absoluto caos. He ahí el truco, es muy difícil hacer algo pero con el tiempo vas a aprendiendo y quieres volver a ponerte en juego para hacer algo que crees que ya sabes hacer. Y así una y otra vez.

Lo bueno es que se desplazan, es decir, que los contratas, contratas el sitio (preferentemente un campo de fútbol de verdad) y ellos se encargan de todo y vigilan que todo vaya bien. Hay burbujas de diferentes tamaños pero todas protegen de la cabeza hasta las piernas así que ningún peligro de lesión.


Está pensado para jugar al fútbol, pero por supuesto se puede hacer de todo, desde pruebas de todo tipo hasta juegos tradicionales. Las risas están garantizadas. Es el típico plan perfecto para muchos amigos, así que si te vas a juntar con bastantes para una despedida de soltero o soltera, o para un cumpleaños o fiesta de facultad o de teamword para hacer piña con los del trabajo, esta es una opción más que recomendable.

En cuanto al número de jugadores no importa, igual que no importa el lugar, pero desde la empresa hablan de mínimo 8 jugadores y un campo de fútbol 7 como lo ideal para pasarlo realmente bien. Y por supuesto lo de los goles es lo de menos, al final lo que más apetece es darle un tortazo burbujil al de al lado, o intentar tirar y que ruede ese colega al que se la tenemos jurada.


En DolceCity Madrid: Futbol Bubble

lunes, 27 julio 2015

Tu nivel de inglés no es intermedio, pero Mingles en Madrid lo puede solucionar

por Jano Remesal

Una academia es aburrida pero se aprende, una quedada para hablar inglés es divertida pero no suele servir de mucho. Mingles mezcla las dos cosas y sale bien.

He probado muchas veces esos sitios, bares normalmente, en los que se juntan personas de diferentes orígenes y que hablan diferentes idiomas para mejorar su conocimiento de otras lenguas respectivamente. Mi experiencia es que al final no acabas de aprender gran cosa, porque la conversación no fluye, o se dispersa, o no sabes muy bien qué haces ahí.


Pero por otro lado también he probado varias academias de idiomas y siempre es lo mismos, al principio estás muy motivado y aprendes, pero al pasar el tiempo vas decayendo en tus ánimos y el aprendizaje se resiente, además de que cuestan una pasta. Ya era hora de que alguien se inventara un híbrido.

Mingles para empezar es muy fácil de usar: desde un móvil, el ordenador o donde quieras coges sitios un día concreto, hora concreta, lugar concreto (tiene varios por todo Madrid, yo hablo del que conozco pero seguramente todos funcionen igual) y nivel buscado (tiene cuatro, desde principante hasta avanzado, más o menos como los niveles de Cambridge) y ya solo tienes que ir ese día allí y prepararte para hablar mientras te tomas algo, que además va incluido en el precio competitivo que tiene el servicio Mingles.


Pero lo mejor lo ves al llegar: hay un profesor, o mejor yo lo llamaría orientador, que hace que la conversación sea dinámica y que salgan temas concretos de los que aprenderás temas concretos. De hecho lo suyo es ir con algo para apuntar, pues tras la primera ronda de ideas se abre otra de conversaciones informales de las que suelen surgir nuevas palabras que o apuntas, o se te olvidarán seguro.

Los grupos son siempre pequeños, en mi caso éramos 4 ó 5, y tienes libertad para comentar tus gustos, tus dudas, hacer preguntas directas o simplemente escuchar, pero lo mejor es que esa libertad está en todo momento dirigida por alguien que sabe cómo llevar estos grupos, y eso hace que la relación calidad-precio sea muy muy buena.

En DolceCity Madrid: Mingles

viernes, 24 julio 2015

Teatro improvisado de verdad en Jamming en Madrid

por Jano Remesal

Hay muchos locales que prometen improvisación y simplemente varían un poco el texto de una noche a otra. No es el caso, aquí de verdad no saben ni ellos qué pasará cada noche.

A alguno quizá os ha pasado eso de ir a un teatro que se anuncia como de improvisación, como que no se sabe qué va a pasar, y al cuarto de hora de obra se deja entrever que por detrás hay un guión con cierta libertad, y punto. No es el caso de Jamming, y eso se agradece.


Lo mejor de todo es que la obra, si es que a esto se le puede llamar obra, la hace el público. Al llegar te entregan una hoja en la que, con total libertad, te piden que escribas algo, lo que sea, divertido, triste, a medias, largo, corto, insultante, raro, normalito... lo que sea. Una vez que todo estáis sentados, empieza la función, que consiste en que los actores van pidiendo esas hojas y, según lo que ponga en cada una de las que van cogiendo, van improvisando una obra. Es tremendo el talento que tiene este grupo de actores, y gracias a eso se convierte en una experiencia inolvidable.


Sobra decir que precisamente por la extraña manera que tiene esta compañía de hacer teatro, puede haber obras buenísimas, otras malísimas y otras a medias, pero todas ellas tendrán un gran mérito por haber nacido de la más absoluta nada, sin ningún tipo de ensayo.


El teatro es más bien pequeño, por lo que no os preocupéis por el sitio que tenéis porque siempre se ve bien, y se escucha también sin problemas. De hecho, puede que a alguien le dé un poco de envidia ser en cierta medida protagonista y prefiera alejarse un poco del escenario. En todo caso lo más recomendable es ir a intentar ser protagonista, es decir, pensarse bien qué vamos a poner en nuestra tarjeta e intentar que aparezca en la obra, pues así viviremos en toda su medida lo bueno de esta idea.

De precio no va nada mal, y la duración del espectáculo, aunque tampoco cerrado, está muy bien.

En DolceCity Madrid: Jamming

miércoles, 22 julio 2015

Aprender a pintar y tomar cañas a la vez es posible en Madrid con Meeting Point

por Jano Remesal

No hace falta ser Picasso para pintar un cuadro en dos horas. Es más, lo podrás hacer mientras te tomas un aperitivo con los amigos. Si no te lo crees, sigue leyendo.

Todos los planes que juntan dos cosas que aparentemente se hacen de forma separada, molan. Siempre. Y si encima una de esas cosas es algo que aparentemente no sabes hacer, la cosa ya toma tintes épicos. Eso es lo que propone esta joven empresa de ocio alternativo. O por decirlo en cristiano: jóvenes que tienen una buena idea para que te lo pases bien.


Se trata básicamente de que elijas un día libre o un cuadro que te gustaría pintar, porque cada cuadro tiene un día específico asignado, y vayas allí a que te enseñen cómo pintarlo. Todos los cuadros disponibles son muy famosos, todos quedan bien en una habitación y todos te harán presumir de gran pintor. Porque el siguiente paso es que te lo lleves a casa. Es decir, vas, pintas, y te llevas tu obra de arte. No hace falta ningún tipo de conocimiento previo, aunque lógicamente cuanta más maña tengas para esto, mejor te saldrá.


No hace falta ningún conocimiento previo porque hay profesores que te van guiando, enseñando, e incluso completando si hace falta tu trabajo. La idea es no sólo pintar un cuadro, sino que aprendas a pintar, y sin duda lo consiguen. No vas a salir de aquí siendo el nuevo hit de la cultura pictórica patria, pero en apenas dos horas sí vas a saber cómo se crea un cuadro de la nada, y vas a poder ponerlo luego en práctica tú solo, sin el profesor al lado.


Otro de los puntos fuertes es que se reservan días sueltos, no hay que ir muchos días para aprender más y más, y sobre todo que puedes reservar con amigos. Es un planazo eso de ir viendo cómo progresan los demás mientras tú lo das todo con los pinceles. Pinceles que, por cierto, ponen los de Meeting Paint, igual que los lienzos, etc, etc, tú no tienes que llevar nada más que tus ganas de divertirte.

Y por si fuera poco, además te preparan un aperitivo con su vinito o cervecita para que la clase se te haga más amena. Eso sí, cosas que no ensucien mucho ni las manos ni el lienzo, no vaya a salirte un cuadro abstracto cuando querías pintar hiperrealismo...

En DolceCity Madrid: Meeting paint

martes, 21 julio 2015

El mejor sitio para huir del calor en Madrid quizá sea Centro Centro

por Jano Remesal

Un sitio donde no hacer nada si no se quiere, o hacer cualquier cosa mientras no molestes y estés tranquilo. Básicamente esto es este centro público en pleno centro de Madrid.

Siempre he pensado que a las ciudades les faltan sitios como éste: un lugar donde no hacer nada. Así de simple. Un lugar donde no estés obligado a hacer, observar, proponer, comer ni decir nada, un lugar donde simplemente estar. Por ejemplo, en una biblioteca se supone que estás mirando internet, leyendo o escuchando algún cuentacuentas o algo así. A un restaurante se va a comer, a un teatro a ver una obra, al fútbol a jugarlo o a disfrutarlo... En Centro Centro, si quieres, simplemente no haces nada. Salvo estar tranquilo, bien. Y además el entorno es precioso, nada menos que el Palacio de Cibeles.


No tiene nombre oficial, o al menos yo no lo sé, pero hay quien lo llama simplemente "sala chill-out". Se trata de un espacio amplio, cómodo, con buena luz y estupendos sofás para tumbarte a charlas (bajito) de forma relajada un rato, o sobre todo (es para lo que más lo veo yo) leer un buen libro, la prensa del día u ojear el iPad en paz. Es cierto que al Palacio de Cibeles se viene más a comer o cenar en su gran restaurante, o a ver las mil y una muestras de todo tipo que cada poco llenan este espacio tan apetecible, pero también se puede venir a eso que me gusta tanto: a nada.


Por supuesto que lo mejor es venir entre semana y por la mañana, que es cuando menos gente hay, pero en realidad es tan poco conocido o, lo que es mi teoría, es tan poco usual eso de ir a un sitio a no hacer gran cosa que nunca suele estar lleno. Lo único malo es que los sillones son tan cómodos que a la larga se hacen incómodos para leer, parecen más pensados para dormir la siesta, y la postura a veces puede ser un poco forzada para mantener el libro. Por lo demás, perfecto para esas mañanas tontas de vacaciones en las que no tenemos nada que hacer, o para esos ratos de verano que simplemente queremos escapar de calor hasta que empiece la obra que hemos venido a ver, o abran esa tienda que queremos visitar.

Ni que decir tiene que como buen edificio municipal, la entrada es gratuita y no hay que reservar ni nada por el estilo. Faltaría más.

En DolceCity Madrid: Centro Centro
siguiente página »




Utilizamos cookies propias y de terceros para mostrarle publicidad relacionada con su navegación. Si continua navegando consideramos que acepta el uso de cookies. Más información >