jueves, 30 diciembre 2010

DOLCE CITY DUBLIN: The End

por Juan Rodríguez

Concluyo mi Dolce City Experience con los cinco posts que más disfruté escribiendo. No son necesariamente mis sitios favoritos de Dublín, pero sí aquellos con los que mejor me lo pasé.

Llegó el momento de la despedida. Tras un año y un mes dándole a la teclita, es la hora de “colgar el teclado” y dejar de recomendar sitios chulos de Dublín. A lo largo de este año y un mes he escrito sobre restaurantes, pubs, tiendas, bicis, locales donde reparan bicis, jugueterías, parques y hasta puentes.


Con los pubs me ha pasado una cosa muy curiosa: son tantos y son (casi) todos tan bonitos, que si hubiera empezado ya no hubiese parado; y tendríamos en Dolce City Dublin unos 100 posts distintos sobre estos templos de la cerveza (¡ay, qué pena que no ésta gente no importe el bendito invento de las tapas!...)

Por supuesto, me he dejado un montón de sitios por recomendar, analizar y/o criticar. En Dublín hay muchos más museos recomendables que el Irish Museum of Modern Art, restaurantes buenos y a precios asequibles los tienes a patadas en el SoDa; y mejor no me hagáis empezar a hablar de las cadenas de café y chocolate que llenan los papercups (vasos de cartón) de los dublineses cada mañana para combatir el frío.

Tan pequeña como es, en Dublín siempre hay algún sitio por descubrir. Y eso es fascinante en una ciudad que crees conocer bien ya a los pocos días de tu llegada.

Dublín es una ciudad acogedora y viva, tradicional y moderna, muy local pero cosmopolita al mismo tiempo. Si bien no la veo como un lugar para establecerse de por vida, sí que es uno de los sitios más recomendables que conozco para hacer un parón, tomar aire y pensar en qué camino tomar a partir de entonces.


Todas estas reflexiones, claro, las harás con una pinta en la mano y un montón de amigos nuevos. Brindo con una Guinness por la capital de Irlanda, por su gente y por la oportunidad que he tenido de escribir largo y tendido sobre ella durante estos 13 meses.

Ya mencioné aquí cuáles eran mis sitios favoritos de toda la ciudad, así que prefiero concluir mi Dolce City Experience con los cinco posts que más disfruté escribiendo. No son necesariamente mis sitios favoritos de Dublín o las líneas mejor escritas firmadas por un servidor, pero sí son los posts que más ilusión me hicieron escribir o los que mejores fotos incluían.

P.D. Ilustro este último post con fotos de paragüas abandonados en Dublín que fui recopilando a lo largo de los meses. Es una estampa taaaaaaan dublinesa...



Cómo alquilar piso en Dublín: La guía definitiva

Las mejores guías de viaje de Dublín:
Parte 1 y Parte 2

50 carteles de Dublín: las huellas de identidad de la ciudad

The O2: El recinto favorito de Lady Gaga en Dublín

Parques de Dublín (VIII): Archbishop Ryan Park


martes, 28 diciembre 2010

Cómo alquilar piso en DUBLÍN: La guía definitiva

por Juan Rodríguez

La guía definitiva del alquiler de pisos en Dublín te dirá qué pasos dar para buscar tu nidito en la capital irlandesa, cómo darlos y porqué darlos de este modo y no de otro. Obedece a la guía.

Dividiremos este post en cinco categorías (we´re trying to help you here!):

1. Consejos básicos pre-búsqueda
2. Tipos de alquiler
3. Zonas de Dublín
4. Cómo usar Daft
5. Notas finales


1. CONSEJOS BÁSICOS PRE-BÚSQUEDA:

Alquilar un piso en Dublín es tan sencillo o tan complicado como en cualquier otra parte del mundo. Todo depende de tu instinto, tu presupuesto y, sobre todo, del trabajo de campo que realices. A más trabajo de campo (es decir, pisos visitados), mejor elección harás.

Así pues, si vienes a Dublín tendrás que patear intensamente la ciudad para encontrar un piso que te guste. ¿Lo bueno? Que Dublín podrías plegarla y guardarla en tu bolsillito de lo pequeña que es (al menos el centro de la ciudad… aunque sobre zonas hablaremos más tarde), así que no te costará mucho sufrimiento llevar a cabo una buena labor de “scouting” (algún callo o ampolla en los pies, eso sí). Toca patear la ciudad, pero antes debes tomar nota de estos consejos básicos:

1. Es imprescindible que te registres en la web irlandesa por excelencia para encontrar piso: www.daft.ie, con la que podrás realizar una búsqueda personalizada de lo que más te interese y que te informará minuto a minuto de los nuevos pisos disponibles o cuáles han sido ya alquilados (a no ser que el pazguato del dueño “olvide” que debe retirar su anuncio cuando ya tiene el piso lleno… -explicaciones sobre cómo usar la web en el cuarto apartado del post-).


Sí, vale, también hay anuncios en los periódicos de pago y los gratuitos, en carteles colgados en el Trinity College y las academias de inglés, en los tablones de la tienda de fotocopias de Grafton Street (imprescindible para fotocopiar a precios bajos y obtener teléfonos de pisos e intercambios de idiomas) y hasta en paredes por la calle, pero SI EL ALQUILER DE PISOS EN DUBLÍN ES UNA RELIGIÓN, DAFT ES LA BIBLIA. You understand me?

2. No salgas de casa sin lo siguiente: un paraguas (por muy soleado que haya amanecido –soleado en Dublín, ¡já!-), un calzado cómodo y resistente al agua, unos mapas “a todo color” (que se decía en los tiempos de antaño) con la situación de cada piso bien imprimiditos desde Google Maps; y, finalmente, una libreta para anotar teléfonos de la gente y referencias del piso como cuándo puedes verlo y cuánto cuesta (de vital importancia cuando llamas a alguien, comunica… y te devuelve la llamada a las dos horas con un somero “me llamaste por un piso” -ellos no saben que en tu agenda manejas unos 20 pisos al mismo tiempo-). Llevarte un sándwich (puedes comprarlo en un deli), una botellita de agua o algún bollo para el camino tampoco viene mal.

3. Deja lugar para la improvisación: puede que el casero de un piso que querías ver tenga otro (y mejor) disponible, no te cortes en preguntar y no te duelas por un “piso perdido”; no lleves una agenda programada al milímetro, lo mejor es dejar como mínimo una hora y media entre piso y piso, siempre puede surgir una llamada inesperada y necesitarás horas libres donde encajar la nueva visita.


2. TIPOS DE ALQUILER

Con todo esto bien aprendido, es la hora de salir a la calle. Pero, un momento… ¿qué clase de piso estás buscando? ¿para ti solo? ¿lo compartirás con la novia? ¿quieres conocer a gente de otras culturas (y que hablan el inglés mucho mejor que tú)? Define tus necesidades antes de salir ahí fuera, muchacho, que en Dublín hace mucho frío y no estamos para regalar minutos en la calle. Aquí se llevan mucho tres tipos de alquileres:

1) Individual: Tu pispo con tu mecanismo. Como nadie suele pagar por su cuenta y riesgo los 900 euros que vale de media un piso decente en el centro de la ciudad, lo que se suele buscar si quieres vivir solo son pequeños estudios que rara vez están situados en el centro. En www.daft.ie encontrarás muchos a precios no tan bajos como desearías (entre 400 y 500 euros al mes) pero con su cuartito de baño, su cocinita (casi de juguete) y una cama donde dormir. No te vengas arriba y pidas un saloncito con armarios, va a ser que no…

No llegan a ser cuchitriles, porque no lo son (muchos de ellos están recién construidos y amueblados), pero sí que se trata de sitios muy pequeños que deberías usar básicamente para cenar y dormir una vez llegues cansado del trabajo (porque vienes a Dublín a “trabajar y mejorar el inglés”, ¿no, gandul?). Si quieres dar fiestas, recibir visitas o, simplemente, tener una vida social, éste no es el tipo de piso que buscas.


2) Compartir piso con un/a compañero/a: Solución económica para vivir la experiencia dublinesa a tus anchas… con un compañero que pague la mitad de esos 850-900 euros que valen los pisos guapos, y nuevos, por el centro. Es la opción que recomiendo por varias cosas: En primer lugar, es económica (te da hasta para tomarte tus pintas los fines de semana sin que te duelan los bolsillos por ello) y; en segundo, por muy pelmazo (o cachondo) que sea tu compañero, siempre tendrás tu propia habitación para perderle de vista y centrarte en “tus cosas” (todos sabemos que tienes un gran mundo interior), y como en Dublín se lleva mucho el cambio de horarios de trabajo de una semana para otra, podréis llevar vidas independientes si eso es lo que quieres.

Esta opción tiene dos peligros muy importantes: Uno es que adoptes la costumbre de cenar encerrado en tu cuarto viendo el último capítulo de “Dexter” en el portátil (o de “La que se avecina”, que nos conocemos). Si has elegido compartir piso es porque quieres vivir con otra persona y, como bien nos enseñó un señor barbudo, vivir es compartir. Relaciónate con tu compi y ya verás cómo la experiencia dublinesa es mucho más divertida.

El otro danger es que decidas compartir piso… con un español. Por muy bonito y bien situado que esté el piso, si ya vive allí un español, búscate otro. Que para eso te quedas en Móstoles, majo.



3) Compartir piso con ciento y la madre: Propuesta indicada para la gente joven (y no sólo de espíritu). Se trata de casas grandes de dos pisos, con jardín, cocinas kilométricas y varios dormitorios, que el dueño alquila a varios inquilinos. El número suele variar entre 4 y 7, en este tipo de alquileres es casi imposible que compartas casa con menos de tres personas. Ten en cuenta que son casas gigantes como las de las familias americanas de telecomedias y que, pese al número de personas que vivirá contigo, tendrás más espacio del que piensas.

Eso sí, puede que saqueen esos yogures tan ricos que compraste el otro día, que la cocina esté hecha un Cristo día sí y día también y que la casa parezca un pub cada fin de semana… El rematito es cuando amaneces con un señor extraño desayunando contigo en la cocina. Es lo que tiene pagar poco más de 200 euros al mes por vivir en Dublín.

3. ZONAS DE DUBLÍN

Muy bien, supongamos que ya te has empollado www.daft.ie, que llevas grabados a fuego nuestros consejos pre-búsqueda y que tienes claro con cuántas personas quieres vivir (ninguna, ¿verdad?). Es el momento de conocer las zonas de la ciudad, sus inconvenientes y sus ventajas.

Elegir un piso bien situado es casi más importante que cómo sea el piso en sí. El transporte público está por las nubes en Dublín y mi consejo es que vayas a todas partes a pata. Ten en cuenta que ir y volver a trabajar en autobús durante una semana te cuesta 18´50 euros, multiplícalo por las cuatro semanas que tiene un mes y añádele algún viaje extra para ir a comprar algo o simplemente porque has quedado con amigos… ufff, casi nos ponemos en 100 euros más al mes.

Dublín se divide en 24 zonas. Las más interesantes para vivir, con sus precios y características, son éstas:

· Dublín 1:

Ventajas y desventajas de la zona:
Es el centro-centro. El meollo. Si vives en Dublín 1, irás andando a todas partes. Tienes los supermercados grandes a tiro de piedra, puedes irte a cenar, al cine o al teatro en cuestión de cinco minutos. La desventaja es que el centro de la ciudad se te quedará pequeño en poco tiempo y visitar las afueras te puede salir caro. El centro crea su propia burbuja dentro de la ciudad (mezcla desaforada de etnias, ajetreo, vida cultural y nocturna), las afueras son considerablemente distintas (familias irlandesas acomodadas, reposo absoluto, zonas verdes…).

Precios de los pisos:
Caros. No encontrarás nada realmente bueno por menos de 800 euros. Ahora bien, por 850-900 euros puedes conseguir un pisazo nuevo, amueblado y modernito al lado de O´Connell Street, en Parnell Street o por el distrito financiero. Estos pisos son ideales para parejas puesto que suelen constar de un único dormitorio, una cocina, un salón (aquí llamados “living room”), un baño y puede que alguna despensa o cuarto para trastos (muy habituales en Dublín).

Si vienes solo, también puedes conseguir pisos de este tipo y de precio parecido pero con dos dormitorios, para ello tendrás que afinar un poco más la búsqueda. Pero haberlos, háylos.

· Dublín 2:

Ventajas y desventajas de la zona:
También el centro-centro… pero al otro lado del río. Es decir, Trinity College, St. Stephen´s Green, Merrion Square o Temple Bar. Es cierto que no hay nada mejor que terminar una noche de juega en Temple Bar y poder irte andando a casa (¿pagar 15 euros en un taxi o esperar al autobús nocturno? ¡Nunca mais!), pero… ¿quieres vivir justo encima de donde la gente acaba sus farras a las tres de la mañana? (A esa hora cierran los pubs aquí)

Precios de los pisos:
Bastante más caros que los anteriores. Pon unos 1.000 de media si quieres algo decente.

· Otras zonas interesantes para vivir son Dublín 8 y Dublín 9 que, si bien no están en el centro (no lo están en absoluto), sí están bien conectadas con el centro y en cualquier autobús estarás allí en menos de 10 minutos (o bien en una pateada de 20 minutos, recuerda que a Dublín puedes ir a todas partes andando… si quieres). El precio de estas zonas es, lógicamente, más barato; y generalmente puedes encontrar pisos bastante más grandes.

4. CÓMO USAR DAFT

¿Tienes clara ya la zona donde quieres vivir? Perfecto. Es el momento de meterte en www.daft.ie, registrarte e iniciar una búsqueda personalizada de pisos en la misma. Para ello, sigue estos sencillos pasos:

1. Tras entrar en la web, situa el cursor en “Lettings” en el centro de la pantalla. Con la barra puedes seleccionar la zona donde realizar la búsqueda. Pulsa “Go”.


2. Pincha en el nombre de la calle del piso que te interese de la relación que aparece para conocer las características y ver más fotos del mismo. Si te gusta el piso pero no quieres llamar todavía porque quieres seguir buscando y hacer una criba con los que más te interesen, pulsa “Save Ad”. El piso quedará guardado en tu cuenta de favoritos. Claro que para esto deberás registrarte y hacerte una cuenta.


Para ello sólo tienes que entrar en www.daft.ie y pinchar “Register for a free account” en el extremo superior derecha de la pantalla. Rellena todos los datos y listo.


Para entrar en tu cuenta pincha en “Log in” e introduce tus datos. Una vez dentro, lo mejor es realizar una búsqueda personalizada (pincha en “Advanced Search”).


Con esto podrás acotar mejor los datos de la búsqueda, tales como: áreas y códigos postales donde buscar el piso, precio mínimo y máximo que puedes pagar, número de habitaciones que quieres, a partir de qué fecha puedes mudarte, si lo quieres amueblado o no, etc.


5. NOTAS FINALES:

- Los caseros se llaman “landlord” (o “landlady” si es una mujer) y suelen ser serviciales y dedicados. Muchos de estos tienen viviendas en las afueras y alquilan sus primeras casas a jóvenes o estudiantes. Son los primeros que quieren que todo vaya bien y no suelen tener problema para cambiarte la bombilla de la nevera que se ha fundido, mandarte un electricista a casa para mirar los fusibles o encargarte un mueble que necesites con urgencia… pero también son los primeros en querer cobrar puntualmente mediante ingreso bancario y querer que respetes sus extrañas manías y/o costumbres dublinesas (como, por ejemplo, no colgar toallas o prendas de ropa que asomen a la calle, no “romper” la armonía del edificio colocando una antena parabólica, no meter de estranjis a tu tía-abuela del pueblo...)


- Al principio de tu estancia en Dublín caerás en una situación “pescadilla que se muerte la cola”: el casero no querrá alquilarte el piso si no tienes nómina, nadie querrá pagarte una nómina si no tienes una “prueba de dirección” (“proof of address”)… y, ¿sabes quién escribe esas pruebas de dirección? Pues los caseros. No te preocupes, la cuerda siempre se rompe por algún lado y podrás conseguir tu prueba de dirección (si no es un casero directamente, puede escribirla algún amigo, conocido o familiar que te conozca y que escriba de su puño y letra que estás viviendo con él).

- En los pisos viejos hay dos grifos distintos en el baño para cada agua: una para la caliente y otra para la fría. En España también había de esos hace años, lo curioso es que en Dublín sigue habiendo unos cuantos. No es que vayas a dejar de alquilar un piso por este detalle… pero te aconsejo que lo valores.


- Si acudes al casero con un extracto de tu cuenta bancaria española, indicando que tienes fondos para afrontar al menos los dos primeros meses de alquiler, tendrás muchas más opciones de quedarte el piso que si vas en plan “no tengo ná de ná”.

- Lleva cartas de recomendación de tus trabajos de España (¡traducidas al inglés, merluzo!), siempre dan buena imagen de uno. Llévalas tanto a entrevistas de trabajo como en tus búsquedas de piso.

- Pagar un poquito más por vivir en el centro siempre es aconsejable frente a ahorrar 100-150 euros al mes y vivir en Dublín 11 o 12 y tener que pagar un pastizal en autobuses o el tranvía. Lo que ahorras por un lado, lo gastas por el otro.

miércoles, 22 diciembre 2010

CHAPTER ONE: El mejor restaurante de Dublín. Period.

por Juan Rodríguez

Probablemente, el mejor restaurante de Dublín. Ideal para celebrar cualquier ocasión especial. Eso sí, procura reservar con (mucha) antelación o te será imposible conseguir una mesa.

No te vamos a engañar: aquí te vas a dejar los cuartos. Pero, eso sí, te los vas a gastar bien a gusto. Porque Chapter One, al que muchos llaman simplemente “el mejor restaurante de Dublín”, sin más coletillas o añadidos que valgan, es un sitio maravilloso. Es uno de esos sitios donde convierten el acto de comer (o cenar, en mi caso) en una auténtica experiencia. Si estáis en Dublín y tenéis que celebrar una fecha señalada (cumpleaños, San Valentín, nuevo trabajo, etc.), tenéis que venir aquí de cabeza.


De 30 euros para arriba es lo que viene costando una comida de tres platos (primero, segundo y postre). Para los precios que se manejan en Dublín, para la experiencia que te dan y para comer en un sitio con una estrella Michelín (concedida y renovada continuadamente desde 2007), no está nada mal. Chapter One abrió sus puertas en 1992 y no es que esté muy a la vista, precisamente. Lo encontrarás en la planta baja del museo de escritores de Dublín (Dublin Writers Museum, recomendable sólo para los muy turistas), que está situado en Parnell Square.


Lengua de buey, cordero frito con pan dulce, faisán, mouse de chocolate, carpaccio de atún con remolacha orgánica, naranja confitada, wasabi y salsa de sésamo… y así podríamos seguir unos cuantos párrafos. Tienen el típico menú degustación para que te vayas con la sensación de haberlo probado casi todo (las palabras claves aquí son “sensación” y “casi”) y el pre-theatre menú, que es algo que tienen en la mayoría de restaurantes.


Como Dublín es una ciudad con larga tradición teatral… y larga tradición de cenar a las seis de la tarde, si vas antes de las 7 o las 8 puedes cenar a precio reducido. Si comes pronto, es una opción más que recomendable.


En DolceCity Dublin: Chapter One

viernes, 17 diciembre 2010

Puentes de Dublín (6 de 6): MILLENNIUM BRIDGE y otros pequeñitos

por Juan Rodríguez

En la última entrega de nuestro particular paseo por los puentes de Dublín nos centramos en Millennium Bridge, Talbot Memorial Bridge, Grattan Bridge y O´Donovan Rossa Bridge.

Cerramos aquí, con esta sexta entrega, nuestro particular paseo por los puentes de Dublín. Tras habernos detenido en los que para mí son los cuatro puentes más bonitos e importantes de la ciudad –Happenny Bridge, Samuel Beckett Bridge, Sean O´Casey Bridge, O´Connell Bridge y James Joyce Bridge- es la hora de hacer un repaso por todos los demás. Porque en la capital de Irlanda hay hasta un total de 24 de éstas plataformas con las que cruzar el río Liffey y otras aguas.

Algunos de estos son construcciones menores y, de tan pequeñitas que son, a duras penas podríamos llamarlos “puentes” tal como los entendemos; así que nos centraremos en los más importantes que nos quedan por mencionar: Millennium Bridge, Talbot Memorial Bridge, Grattan Bridge y O´Donovan Rossa Bridge.


Éste puente de arriba es el Millennium Bridge, uno de los puentes que más usarás en Dublín, lo que no quita para que sea un poco feote. Es un puente puramente funcional, sin ninguna finalidad estética. Pasarela plana para transportar gente desde el Eustace Street de Temple Bar al Italian Quarter. Yo lo usaba mucho para ir de Henry Street a la Filmoteca Irlandesa cuando me apetecía evitar las aglomeraciones (por Happenny Bridge va mucha más gente y siempre de forma mucho más apelotonada, éste puente está tan sólo unos metros más abajo). Se construyó en diciembre de 1999 para conmemorar la llegada del nuevo milenio (2000).


Grattan Bridge se encuentra a pocos pasos del Millennium Bridge y une Capel Street y Parliament Street con los muelles del sur (muelle se escribe “quay”, pero ten cuidado con la pronunciación, tardé meses hasta descubrir que se dice “quí” –como llave, “key”- y no “quéi”).


Talbot Memorial Bridge une la famosa Custom House en Memorial Road con Moss Street. La avenida Memorial Road fue llamada así en honor de los irlandeses que murieron en la Guerra de Independencia de Irlanda contra el gobierno británico entre enero de 1919 y julio de 1921; concretamente de aquellos que murieron cerca de la Custom House. El “Talbot” hace referencia a Matt Talbot, uno de los combatientes por la independencia más destacados.


Para terminar, O´Donovan Rossa Bridge une Winetavern Street con las Four Courts de Chancery Place. Éste puente sustituyó al original Ormonde Bridge que estaba en este mismo lugar y se construyó en 1684, nada menos. Sus tres arcos y los materiales usados en su construcción le dan un aspecto más clásico y señorial. Es un “puente puente”.

Fotos: Wikipedia

miércoles, 15 diciembre 2010

Las mejores guías de viaje de DUBLÍN (2 de 2)

por Juan Rodríguez

Recorrido personal por las mejores guías de Dublín e Irlanda, para que complementes nuestras recomendaciones con la opinión en papel de otros expertos.

Continuamos repasando las mejores guías para conocer Dublín y sus habitantes, sus costumbres y su historia; que aquí te queremos recomendar libros completitos para que tu experiencia sea ídem.


“40 Shades of Green. A wry look at what it means to be Irish” de Des Geraghty con fotografías de Liam Blake y editada por Real Ireland es un libro de fotografías alucinantes, todas ellas en blanco y negro, retratando a la sociedad actual dublinesa. Es decir: indios, chinos, polacos y, claro, irlandeses. El texto es genial, hablando del pasado y del presente, pero no tanto como las fotos.


“Illustrated Dictionary Irish History” de Seamas Mac Annaidh, editada por Gill & MacMillan es una pequeña enciclopedia que, de la A a la Z, te dice qué, quién, cómo, cuándo y por qué de cualquier pasaje de la historia irlandesa. Muy bien ilustrado y con textos picaditos, nada engorrosos o densos.


“Slow Dublin” de Anto Howard, editada por Hardie Grant es, sin duda, mi guía favorita. Más que una guía, una reflexión sobre cómo aprovechar mejor Dublín, en qué parques tumbarse a la bartola y en qué cafeterías puedes leerte un libro tranquilamente sin que el ruido se coma sus palabras. Qué carnicería vende las mejores chuletas y donde hacer un curso de cocina aunque nunca te lo hayas planteado. Un regalo en sí mismo que te regalará algo genial: una nueva visión de la ciudad. Imprescindible.


Para terminar, es obligatorio recomendar la guía de Dublín de Lonely Planet y la de Irlanda de El País Aguilar, ya sabéis, las que están entre 20 y 30 euros en cualquier librería decente.


Son guías perfectamente documentadas, con recomendaciones casi siempre atinadas y con muchas fotografías y esos planitos en tres dimensiones de las guías El País Aguilar que tanto me han ayudado a orientarme en tantos y tantos viajes.

Como te recomendamos en la primera parte, pincha en la galería para curiosear las guías por dentro.



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martes, 14 diciembre 2010

Las mejores guías de viaje de DUBLÍN (1 de 2)

por Juan Rodríguez

Recorrido personal por las mejores guías de Dublín e Irlanda, para que complementes nuestras recomendaciones con la opinión en papel de otros expertos.

Puedes conocer Dublín pateando la ciudad, leyendo esta santa guía online o, bien, recurriendo a alguna guía en papel de la ciudad. De entre todas ellas, vamos a fijarnos en las menos típicas (bueno, en dos típicas y tres un poquito “outsiders”) para que tú mismo decidas cuál te puede instruir mejor en el conocimiento de los encantos, los secretos y las gentes de la capital de Irlanda.


En esta primera parte del post combinaremos guía “típica” con guía “outsider”:


“Waking up in Dublin. A musical tour of the celtic capital” de Neil Hegarty, editada por Sanctuary; es una maravillosa guía-novela. Digamos que es un blog impreso… mucho antes de que existieran los blogs. El autor, Neil Hegarty, es un tipo que regresa a Dublín, donde nació, tras muchos años de ausencia. Al tiempo que compara sus recuerdos con la nueva realidad de la ciudad, va trazando un recorrido por los mejores pubs, restaurantes, cafeterías, librerías y, sobre todo, tiendas de discos de la ciudad. O, al menos, sus favoritas.

La única nota negativa del libro es que se ha quedado un poco viejo al tratarse de una edición de 2004. Por ejemplo, habla de sus viajes en ferry a un IKEA puesto que en Irlanda no han triunfado… En Dublín ya hay un IKEA. Por lo demás, absolutamente recomendable aún como novela.


“Dublín Citypack Guía + Plano”, editada por El País Aguilar; es una práctica guía “pocket” donde te detallan las 25 mejores visitas de la ciudad. Además, guía de los mejores restaurantes y hoteles y unos planos muy claritos. Como extra, un mapa descomunal (y plastificado, ideal puesto que te van a caer gotas seguro mientras lo miras) que puedes guardar en un bolsillito dentro de la propia guía.

¿Aspecto negativo? Que no cuenta nada nuevo, son los sitios mega-típicos para el visitante que no ha estado nunca en Dublín.

En la segunda parte remataremos con dos guías de las habituales y tres que se salen bastante de la norma pero que te valdrán para conocer al irlandés como pocas otras.

Pincha en la galería para curiosear un poquito por dentro las guías.



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lunes, 13 diciembre 2010

EL BAHIA: Un trocito de Marruecos en Dublín

por Juan Rodríguez

Uno de los mejores restaurantes de la ciudad, marroquí o no marroquí, se encuentra algo escondido a pocos pasos de Grafton Street y frente al Tower Records de Exchequer Street.

“The only authentic moroccan restaurant in Ireland”… “¡Hala, exagerados!”, podríais exclamar algunos de vosotros, por no decir la mayoría, al leer la pomposa frase de su página web en la que El Bahia (y no “La Bahía”) se autoproclama el único restaurante marroquí auténtico ¡de toda Irlanda! De toda Irlanda no lo sé, no he viajado por el país tanto como asegurarlo. Pero de Dublín ya os puedo decir yo que sí. Que hay otros por la ciudad, claro, pero en ninguno se come tan rico como en éste.


Lo primero que notas al entrar por la puerta (bueno, por las escalerillas, hay que subir una planta para llegar al restaurante) no son los olores, sino la decoración. Terciopelos, alfombras y largas telas, cerámicas (venden muchos más objetos de los que tienen expuestos en la planta superior a la del restaurante), oros con incrustaciones, cristales con ¿piedras preciosas? Puede que no, pero en cualquier caso, se han dejado los cuartos en ambientar el local.


Para ponerte manos a la obra al engullimiento en cuestión tienen mesas, sillas, banquetas, sofás y bancos tan pequeñitos como acogedores, con cojines por aquí y jarrones por allá; las luces son tenues y todo invita a pasar aquí una velada con el objeto de vuestro afecto (me refiero a vuestro novio o novia, no a vuestra página de Facebook, malditos adictos…).

La comida está, sencillamente, de rechupete. Para que andar con términos rebuscados cuando podemos explicar las cosas en román paladino. Mi novia y yo acabamos nuestras viandas y dejamos los platos tan relucientes que dudo mucho que el kitchen-porter -friegaplatos- tuviera que lavar los nuestros (… aunque por una cuestión de higiene sería aconsejable que lo hubiese hecho).


En platos tienen variedades de Tajine, recetas de pollo, ternera o cordero con muchas especias que se sirven en recipientes de barro en punta para que la comida conserve la humedad, se cocinan siempre a fuego lento para intensificar los sabores naturales; Bastilla, especie de pastel con pollo, huevo y almendra picada con canela y azúcar; Pescados y Vegetarianos. La cena te saldrá por unos 20 euros, pero merecerá la pena cada euro que gastes.

En DolceCity Dublin: El Bahia

lunes, 6 diciembre 2010

FRESH: ¿El mejor restaurante vegetariano de Dublín?

por Juan Rodríguez

Si quieres comer bien, sano y por unos precios aceptables por el ser humano, sólo tienes que venir a este vegetariano que es miembro del movimiento “Slow Food”.

De todos los restaurantes donde se puede comer sano en Dublín (vegetarianos, integrales, macrobióticos y demás historias), Fresh es una de las mejores elecciones que puedes hacer. Para empezar, se encuentra en el Powerscourt Townhouse Centre, ese centro comercial tan bonito y tan lleno de sitios interesantes del que ya te hablamos aquí; y, para continuar, la comida que hacen está para chuparse los dedos y toda ella está elaborada con ingredientes naturales.


Para rematar todo esto, el precio es asequible; no es una ganga, pero nunca te irás con hambre o con la sensación de haber pagado de más por lo que has comido (sensación ésta que empieza a ser la habitual cada vez que sales a comer o cenar por ahí, ¿verdad?).
Fresh, restaurante vegetariano en la línea del Cornucopia o similares, propone al mediodía un juego de combinación que ya hemos experimentado en otros sitios de Dublín a la hora de pedir el lunch: sopa y dos ensaladas por 6´50 euros, sopa y sándwich por 7 euros, sándwich y dos ensaladas por 7´50 euros, etc. Puedes elegir entre 10 ensaladas y 6 sandwiches cada día. Uno de estos combos te sale muy bien de precio y te quedas estupendamente; por lo tanto, está más que recomendado.

¿Quiere hacerte una idea de lo que puedes comer aquí? Apunta: Veggie mustard sausage rolls with tomato relish, es decir, rollitos de salchicha con salsas naturales de tomate y mostaza; Spicy Noodle and Cabbage Rolls with Tamari sauce = Noodles picantes con rollitos vegetales de col y repollo con salsa tamari. Lo sé, delicioso.


En Fresh todos los platos se hacen en el día y en su establecimiento (no hay nada enlatado o empaquetado que metan al microondas y te lo sirvan), tienen tartas caseras sin gluten, usan ingredientes orgánicos siempre que les es posible, toda su comida te la puedes llevar a casa y hasta tienen una pequeña biblioteca para leer algo mientras comes. Lo dicho, una de las mejores elecciones que puedes hacer.

En DolceCity Dublin: Fresh

martes, 30 noviembre 2010

50 CARTELES de Dublín: Las huellas de identidad de la ciudad

por Juan Rodríguez

He aquí una guía visual por la capital de Irlanda. Eso sí, formada exclusivamente por los anuncios, símbolos y logos que decoran sus paredes, edificios y calles. Así es pasear por Dublín.

Dublín, como cualquier otra ciudad europea, maneja unos símbolos comunes a todas las urbes de este continente: para señalarnos sus hamburgueserías, para indicarnos situaciones del tráfico, para decirnos donde podemos comprar prensa y tabaco… Pero, al igual que todas estas ciudades que se repiten en sus símbolos generales, la capital de Irlanda utiliza algunos carteles propios de difícil fotocopia. No tanto por ser intransferibles (podrían valer igual en, qué sé yo, Nápoles), sino por su autenticidad y tradición, por su inexorable unión a las gentes de la ciudad, a la historia de la misma, a sus usos y costumbres.

He aquí una recopilación de varios de estos carteles, concretamente 50, que nos dará una idea visual de Dublín. Anuncios, rótulos, graffittis, escaparates, fluorescentes, dibujos y pósters que forman parte del día a día de una ciudad gris en su fachada, pero soleada en su estructura (me diréis que este párrafo no me ha quedado bonito).

Para verla, sólo tenéis que pinchar en las imágenes de “Ver galería” o, directamente, sobre las fotos. Hay una pequeña explicación de qué es cada símbolo, cartel o rótulo.



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viernes, 26 noviembre 2010

OLD JAMESON DISTILLERY en Dublín: El parque temático del whisky

por Juan Rodríguez

La fábrica de Jameson es una de las atracciones más visitadas de Dublín, y hay motivos para ello (no, no me refiero únicamente al copazo de whisky que te dan al final del recorrido).

La destilería Jameson es una de esas atracciones imprescindibles que todo turista que viene a Dublín debe visitar. “Pero si sólo es uno de esos aburridos tours prefabricados…”, bueno, sí, pero ésta gente lo tiene montado de fábula. Te enteras de cómo hacen uno de los whiskeys (me niego a escribir “güisqui”, lo siento) más ricos y vendidos del mundo, conoces una de las zonas de Dublín menos visitadas por los turistas como es Smithfield y, para rematar, te tomas un lingotazo muy rico a la finalización de la visita. What´s not to like?


La destilería Jameson es, mayormente, un museo. Con recorrido, con guías explicándote por dónde seguir la visita y qué hacía ese señor de cera cuando estaba trabajando en la elaboración del brebaje en cuestión; con bar y tienda de regalos, etc. Aquí, destilar, ya no destilan nada. Pero lo hacían. Y conocer cómo lo hacían es apasionante y mucho más entretenido de lo que uno podría pensar.


La reconversión de una fábrica de whiskey en museo es impresionante: el bar de la entrada parece uno de estos sitios lujosos de los hoteles de las películas, y los tabiques de madera, barriles de alcohol y demás útiles para preparar el Jameson se han reutilizado como decoración de forma muy inteligente.


En comparación con la fábrica de Guinness (otra visita imprescindible por muy turística que sea, las vistas de Dublín desde su azotea son impresionantes), la de Jameson tiene un puntito más de encanto y el recorrido se me hizo más rápido y me resultó mucho más ameno y didáctico (eso o es que me embaucaron con ese Jameson con cola que me dieron al final… ay, qué difícil es encontrar esas proporciones perfectas que me dieron en el combinado).

Tienes además un restaurante (de precios bastante elevados) y la posibilidad de combinar el tour con una cena y un baile típico irlandés reservando por teléfono.

En DolceCity Dublin: Old Jameson Distillery



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