Vicky Cristina Barcelona: la contracrítica de una barcelonadicta
por Ivana MuntánInmensa Penélope. Anodina Scarlett. Atormentada Rebecca Hall. Inexpresivo (no me lo puedo creer) Bardem. Desconocido Woody Allen ¿Demasiadas expectativas?
Decepción en mayúsculas. Y no me lo esperaba. A pesar de mi amor confeso por toda la filmografía del genio cinematográfico de Woody Allen hoy no puedo obviar lo inevitable. Vicky Cristina Barcelona se presenta ante mis ojos como un boceto-borrador almodovariano que el genio manchego desecharía por no tener la suficiente trama.
Una fastidiosa voz en off me anuncia el súper millonario catálogo turístico convertido en fotograma y a pesar de todo, no me parece que ensalce Barcelona en ninguna de sus formas posibles (a no ser que me limite a coger los planos como foto fija para colgarlos después en un álbum digital)

Ya había intuido lo que iba a pasar por mi cabeza después de escuchar las numerosas críticas (negativas y positivas) de escritores famosos mucho más entendidos que yo. Y ese fenómeno que algunos anunciaban se convierte en realidad: la película será acogida favorablemente por todo el mundo menos por los catalanes. Ahora soy consciente de la verdad que encierran esas palabras.
Tres personajes errantes se deslizan en una cinta cinematográfica como quién no quiere la cosa, dejando que todo ocurra a su alrededor sin tomar demasiado partido de lo que la vida les pone delante, decantándose por la vida como un Deus ex machina que surge de su interior sin demasiado sentido. Sin ritmo, sin clímax verdadero y con bonitas imágenes que disfrazan a unos personajes que carecen de grandes motivaciones, la película se desarrolla entre un ir y venir de ocurrentes réplicas (eso sí lo tiene) que no llenan de ninguna de las maneras el metraje. Casi sin alma (aunque quiera demostrarnos que tiene mucha y además está atormentada) el personaje de Bardem deambula por la cinta ahora con Vicky, ahora con Cristina, pero siempre sin poder descifrar en el inexpresivo rostro del actor (cosa extrañamente excepcional) su elección y su lucha interior (debe de tenerla) Cristina, una Scarlet Johansson muy poco brillante, pierde gas conforme avanza el metraje hasta llegar a convertirse en un personaje anodino que da vida a una insatisfecha existencial. Vicky, el ser que parecía menos importante en el desarrollo de la trama, termina alcanzando identidad propia para hundirse después en el desasosiego imperante.
¿Lo mejor? Santa Penélope de Bardem. La madrileña se come literalmente a Cristina, a Bardem, a Vicky e incluso a Woody. Lo único real entre poca intriga y forzada. Nunca creí que diría esto, pero si hiciera una lista de pros y contras de la película, en la primera casilla de pros estaría ella, la creativa Maria Elena, una auténtica Gala para un Salvador Dalí de pacotilla.Si Vicky Cristina Barcelona fuera un cortometraje de 10 minutos, otro gallo cantaría.
PD. Por mi devoción hacia el genio neoyorquino de Allen y el reconocimiento al carrerón de Bardem, casi me siento culpable de no haber visto la misma película que vio Álvaro. Casi hubiera preferido un Match Point en Barcelona. Compararla con Manhattan o Annie Hall me parece una locura.
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¿La carta? El chef Christian Crespin construye una sinfonía de sabores aptos para los paladares más sibaritas. Cocina mediterránea y creaciones que fusionan auténticas delicatessen de otras culturas.
Cuántas veces debo haber oído aquello de que para estar bien hay que cuidarse. Yo lo suscribo, desde luego, sólo que muchas veces pierdo el mundo de vista y cuando me doy cuenta, los efectos “no deseados” en mi cuerpo y en mi mente ya han hecho estragos. Por gracia divina, todos tenemos un amig@ que nos recuerda la importancia de una clase de pilates, de un tratamiento facial nutritivo o de un buen masaje realizado por profesionales.
Toda la vida soñando con encontrarme frente a frente con el genio de la lámpara y, de repente, tengo que resumir todas mis ansias consumistas en un solo deseo. Pero yo, que tengo respuestas para todo, le diría a ese genio sabiondo que mi deseo es que siempre se me cumplan los deseos, y me quedaría tan ancha.