lunes, 19 mayo 2008

55DSL, la generación joven de Diesel

por Verónica Rodríguez

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas pero ¿podemos extrapolar esta sabia afirmación al mundo de las marcas de moda? A mí me gustan las segundas líneas porque, por lo general, suelen ser más asequibles y el diseñador se permite licencias que con la primera marca no osaría presentar a la despiadada crítica.


Como “segunda marca de” hoy quiero presentaros a la desenfada 55DSL, más joven y descarada que su alma mater, Diesel, pero con la misma actitud basada en la diversión.

Creada en 1994 como un experimento satélite de Diesel, 55DSL se ha hecho con una personalidad propia y ha ido creciendo hasta el punto de imponer su exuberante identidad en la palestra de la moda street de la ciudad. Hoy en día no sólo ha creado un eje propio en el que basar sus colecciones, sino que además de complementar a su hermana mayor, también la desafía.

55DSL está originalmente inspirada por deportes radicales como el snow, el surf y el skateboarding, una seña que sigue viva en todas sus colecciones. Pero con su desarrollo, 55DSL ha conseguido abarcar la fusión entre el deporte y la cultura urbana y situarse en el ojo del huracán del estilo más street que lo mismo puedes encontrar en el night club, por decir algo que suene cool, que en el parque.

55DSL en DIESEL



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El banquete eterno, comer como faraones en el Museo Egipcio de Barcelona

por María Padín

Quizá las bacanales griegas y las orgías romanas han tenido más predicamento entre nosotros, dignos herederos de estas civilizaciones grecolatinas en esto de ponernos ciegos de vino, engullir hasta quedar ahítos e intentar una aproximación carnal con cualquier congénere que se nos ponga a tiro, pero hay que reconocer que los antiguos egipcios también saben montarse unos buenos fastos.

Y el Museo Egipcio de Barcelona nos invita a conocer los secretos manjares de los faraones a través de la visita guiada El banquete eterno, que se centra en un recorrido museístico por el arte culinario y los hábitos alimenticios del antiguo Egipcio. Así, podréis descubrir que ellos inventaron la cerveza antes que los alemanes y que para conservar durante más tiempo el pescado en un tiempo en el que no existían las neveras ni nada por el estilo le aplicaban una técnica parecida a la momificación.

Tras una hora pateando el museo, podréis salir a la terraza donde degustareis algunos de los productos que conformaban la dieta diaria de la gran civilización a orillas del Nilo. No esperéis alta cocina, ni tapas deconstruidas, ya que lo que os proponen tiene todo el rigor historiográfico de un museo: pescado en salazón, vino de dátil, higos con jamón de pato o frutas con miel. Exquisiteces que saboreó el mismo Tutankamon.

Los efluvios del Nilo no sólo llegan de la mano de sus sabores, sino que la terraza también estará ambientada por sus olores y sus sonidos, para que te sientas transportado hasta allí. Puede que tengas suerte e incluso veas a Cleopatra.

El banquete eterno
Los viernes de junio a octubre con reserva previa, de 21 a 23 h
Precio: 30 euros por persona
Museo Egipcio de Barcelona



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Las esculturas de Manolo Valdés toman la Rambla de Catalunya

por María Padín

La Rambla de Catalunya se ha visto invadida por 17 monumentales esculturas de Manolo Valdés que asombran y sacan de un plumazo de la rutina a los viandantes admirados por su magnitud titánica. Y es que la Obra Social la Caixa ha decidido llevar a la práctica la sentencia de si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma con su exposición Manolo Valdés en Barcelona. Esculturas monumentales.


Esta muestra se engloba dentro del programa Arte en la calle de la Fundación la Caixa, que pretende sacar al espacio público las creaciones y los artistas para darlos a conocer e integrarlos en el devenir urbano. Y las inmensas figuras de Valdés ya se han mimetizado con el paisaje barcelonés, con lo que su interpretación de la Gran Odalisca de Ingres y La Dama de Elche podrían pasar por las señoras de tota la vida que salen a pasear todas emperifolladas un domingo por la tarde.


Las esculturas que el artista valenciano expone en Barcelona, cuatro de ellas creadas para la ocasión, no presentan rasgos característicos faciales, pero aún así desprenden una gran fuerza expresiva que reside en su imponente figura. Entre los temas de la historia del arte que Valdés recrea se hallan las Meninas de Velázquez, y es que Manolo confiesa que “aunque intenté durante un tiempo apartarlas de mi trabajo, siempre reaparecen. Son una imagen provista de gran fuerza”. Su obsesión también queda plasmada en el Museo Picasso en la exposición Olvidando a Velázquez.

Ahora ya no podéis huir del arte, porque hasta os asalta en calles concurridas. Quizás os llevéis una sorpresa y descubrís que vale la pena perder una tarde practicando algo más que shopping y ocio puro y duro.

Manolo Valdés en Barcelona. Esculturas monumentales
Hasta el 15 de junio de 2008
Rambla de Catalunya (entre Gran Vía y Consell de Cent)


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Kartell shop en Barcelona: Espacio Plano

por Ivana Muntán

Este post será algo excepcional porque voy a comentar una propuesta que no se encuentra en el centro de Barcelona. Pero lo merece. A unos 20 minutos escasos, en Castelldefels, se erige la Kartell Shop en Barcelona. Ya os he hablado varias veces de los interesantísimos productos de la firma italiana que se pueden encontrar en boutiques como Vinçon o Pilma, pero la mayor concentración de mobiliario, decoración e iluminación Kartell está en la K-shop de Castelldefels.


 
En mi última visita pude observar en directo las creativas lámparas Toobe así como varios modelos de silla sorprendentes que me hicieron replantearme la decoración del comedor. Además, conté con el asesoramiento experto de un buen profesional (cosa que se agradece cuando eres una neófita) que me ofrecía continuamente nuevas opciones que ni siquiera había imaginado.

Hoy, sentada frente a mi ordenador viendo todos los productos Kartell, pienso que una visita guiada a la tienda será la próxima en mi lista de tareas pendientes de cumplir en breve. Y es que, como siempre (para qué engañarme), acojo las nuevas creaciones de Kartell con verdadero entusiasmo.

Como la silla Lizz diseñada por Piero Lissoni y Carlo Tambo, un diseño versátil en multitud de colores, minimalista, atrevido y con carácter. O Mr. Impossible, la butaca diseñada por Philippe Starck y Eugeni Quitllet, un diseño hecho con láser, envolvente, ligero y muy cool.

En otro post retomaré las espectaculares novedades en preproducción: el sofá de polietileno Bubble Total Black, la lámpara Bourgie en blanco y oro, el carro plegable Flip, la silla de policarbonato Thalya, la silla ecléctica Hi-Cut, la silla plegable Honey Comb, la lámpara Neutra... con Kartell siempre tengo trabajo por delante.

PD. Ahora que se me ha puesto entre ceja y ceja un anillo de la firma neoyorquina Tiffany descubro que la mesa de Kartell, T-Table, especialmente bordada y tallada, es la que expone estas creaciones dignas de un desayuno con diamantes.

En DolceCity Barcelona: Espacio Plano


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Tot-Hom, una marca propia para el vestir lady en Barcelona

por Ariadna Alcañiz

Conocí la tienda Tot-Hom hace unos años, cuando cada mañana bajaba por la calle Balmes en autobús para ir al trabajo. Mi ritual era colocarme al lado de la ventana derecha para cuando el bus paraba justo enfrente, poder ver qué conjuntos brillaban en su escaparate. Y es que comulgo con el estilo de Tot-hom, pues me parece una marca muy femenina y muy bonita; ideal para aquellas que sigan el estilo lady en su versión más estricta.

Más tarde supe que Tot-Hom es el nombre detrás del cual se esconde la diseñadora Marta Rota, quien ya lleva unos años ofreciendo una moda atemporal a las mujeres más elegantes de la burguesía catalana (y española), a parte de confeccionar trajes a medida; en especial, vestidos de novia. De hecho, el día que presenta en pasarela su nueva colección se reúnen las damas más nobles de nuestra ciudad para admirar sus propuestas de cerca.

Por supuesto, yo no me incluyo en este privilegiado círculo; pero sí comparto ese gusto por las camisas con grandes lazadas, los trajes de chaqueta en tweed, los pantalones rectos de corte perfecto o los collares en tul y perlas. En definitiva, un estilo clásico, pero muy femenino, que otorga clase sin demasiado esfuerzo (excepto, el económico, claro está).

En DolceCity Barcelona:
Tot-Hom


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Els Encants Vells, un mercadillo como los de antes en Barcelona

por Verónica Rodríguez

Aún a riesgo de ser acusada por mi flamante esposo de padecer Síndrome de Diógenes, debido a mi tendencia a hacer acopio de cosas inútiles, he decido dejarme caer por el tradicional mercadillo de Els Encants Vells ¡a ver que hay de bueno!

Oficialmente conocido como la Fira de Bellcaire, es a día de hoy un resquicio de la Barcelona pre-olímpica. Un espacio de 15.000 metros cuadrados de caos, ordenado en parcelas donde miles de personas se acercan a revolver entre recuerdos y anticuallas en busca de la llave del baúl de los recuerdos.

Una puerta abierta a la máquina del tiempo que nos lleva al s. XIV, fecha de nacimiento del mercado, que lo convierte en uno de los más antiguos de Europa. En él podemos encontrar desde libros, discos, ropa y muebles antiguos: ¡el second hand está de moda, ya lo sabéis!

Se trata de una especie de cajón de sastre donde encontrar artículos insólitos que no podrías encontrar en cualquier otro comercio de la ciudad, además de poder completar tu colección filatélica o encontrar esa calcomanía de Rivaldo que completa la serie de viejas glorias del Deportivo.

Sin prisa pero sin paus; con esta actitud hay que visitar este entrañable mercadillo en el que hay que estar dispuesta a regatear si hace falta. Pasado y presente de un arte en decadencia en la cosmopolita Barcelona.

En DolceCity Barcelona: Els Encants Vells
Horario: lunes, miércoles, viernes y sábados de 9 a 18h


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Eye Concentrate de La Mer: un milagro para tus ojos

por Ivana Muntán

No me gustaron sus comentarios, de verdad que no. Tuve que casi hacerme un nudo en la lengua para no decirle claramente lo que pensaba de ella y de sus flamantes opiniones. ¿En qué momento se le ocurrió decirme que debía cuidarme el contorno de los ojos? Que mis ojos se veían algo descolgados, que tenía que prevenir las arrugas, que mejor prevenir que lamentar (su propia versión del refrán)... ¡Qué sólo tengo treinta años!

Esta quisquillosa vendedora minó mi moral sobremanera y al fin de semana siguiente ya estaba buscando un buen contorno de ojos por si acaso (sé no se puede ser tan permeable, pero cuando se me mete una idea en la cabeza, no hay quién me pare)

Fruto de esos momentos un tanto angustiosos, he llegado a descubrir un gran aliado para mantener el aspecto joven y relajado de mis ojos. Se trata de The Eye Concentrate, de La Mer, un producto de lujo (tendré que ponerlo en la lista de mi cumpleaños) que hidrata, suaviza y acondiciona el contorno de los ojos reduciendo la aparición de bolsas, ojeras, líneas de expresión y arrugas.

Lo que más me ha sorprendido es la forma en que debes aplicarte este elixir regenerador: un aplicador de plata que refresca la piel y activa la circulación.

Este concentrado parte de materias primas marinas y botánicas que favorecen la sujeción natural de la piel además de prevenir la aparición de las fastidiosas manchas y conseguir una piel tonificada, lisa y elástica.

Personalmente creo que es necesario un tratamiento algo constante para notar resultados pero reconozco que al día siguiente de probarlo me sentía los ojos mucho más relajados y lisos. A mí me convenció. ¿Convencerá a mis familiares cuando vean los 165 € que deben invertir en un regalo? De sueños también se vive.

La Mer de venta en El Corte Inglés


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