Fashion Pop Up: jóvenes diseñadores en el Maremàgnum
por Ariadna Alcañiz
Lo de ser joven diseñador en nuestro país es muy complicado. Entre las pocas ayudas estatales y lo caro que está montarte tu tienda/show-room, no es extraño que las tiendas pop-up –es decir, que duran un periodo limitado de tiempo- sean una buena alternativa para dar a conocer su trabajo. Con el éxito de la pasada temporada aún en la memoria, el centro comercial Maremàgnum ha apostado de nuevo por la tienda de guerrilla Fashion Pop-Up que, en esta ocasión, a parte de los diseñadores, tiene un nuevo protagonista: la tienda en sí misma. Y es que se trata de una tienda de arquitectura efímera, sin paredes, donde el hilo es el concepto vertebrador de un espacio futurista y minimalista, que seguro te sorprende.En cuanto a los creadores; otra vez, 100% nacionales. Podrás conocer el trabajo de Josep Abril para un hombre que busque elegancia y sobriedad. También, las prendas flúor y oversize del tándem multipremiado El Delgado Buil. En un estilo completamente distinto, encontrarás la colección de Jose Castro, quien abandonó la moda comercial para ofrecer una visión artística del vestir diario. Y, finalmente, cierra las filas Gori de Palma con unas propuestas más hardcore, en negro, no aptas para almas convencionales. 4 nombres, 4 estilos, y todo en el mismo sitio. ¿Se puede pedir más?
Fashion Pop Up
Maremàgnum
Hasta el 31 de mayo de 2008
más en: De compras, Moda hombre, Moda mujer

Paseando por el Raval, hoy he entrado en una tienda en la que nunca antes había puesto los pies. Se trata de Bassol Gallery, un moderno espacio dedicado a las gafas –tienen de sol y graduadas-, del que ya os hablaré más adelante, porque hoy mi post va dirigido a una de las marcas que he descubierto ahí y de la que, desde ya, me declaro fan absoluta. Se trata de
No acostumbro a ser una gran noctámbula en lo que se refiere a salir de marcha ininterrumpida durante el fin de semana. Eso ya quedó atrás. Cuando una entra en esa fatídica edad que son los treinta, con la pareja, el trabajo y la hipoteca, las salidas nocturnas dejan de ser la máxima prioridad. Si hace 5 años me hubieran contado que la vida noctámbula iba a disminuir no les hubiera creído, pero las prioridades cambian y las costumbres también.
Si alguien me preguntara cuál es la prenda de mi armario de la que no puedo prescindir seguro que me costaría encontrar la respuesta de modo inmediato. Son tantas las cosas que se convierten en enseñas de lo que uno mismo es, que resumirlo o sintetizarlo en una sola prenda sería una tarea difícil. Puede que en un primer momento hablara de mis bailarinas para descartarlas después y empezar a pensar en esa americana negra de fondo de armario. Podría tener muchas ideas pero seguro que yendo por ese camino me equivocaría sobremanera: la prenda básica de mi armario son los jeans. Lo han sido siempre, desde que tengo uso de razón y decido yo lo que me pongo (no me gusta hablar de esos vestiditos que nos obligan a llevar de pequeñas)

Por suerte, los avances del maquillaje hacen que una pobre desdichada como yo pueda ir maquillada en verano sin que se note en exceso el abuso de la brocha. Una base de maquillaje algo más clara de lo normal, unos polvos para potenciar el efecto bronceado, un colorete muy discreto y un brillo de labios espectacular.