AR·NO: los hitos del mobiliario y la iluminación del siglo XX
por Ivana Muntán
Como dice mi psicóloga, la diferencia entre las personas y sus acciones se basa sobretodo en como cada uno de nosotros interioriza una situación concreta. Si somos positivos, nos adaptaremos a nuestro ritmo a los sucesos de la vida diaria, pero si lo vemos todo con la pátina de unos pensamientos negativos y destructores, nos anclaremos lejos del bienestar y de la adaptación al medio.Y con este discursito previo no pretendo en absoluto aburriros con un análisis de la conducta del ser humano, sólo pretendo introduciros algo que descubrí en un momento de ofuscación.
Odio el tráfico, de verdad que puede conmigo. Un espacio que recorrerías en 10 minutos se convierte muchas veces en una hora o más de interminable agotamiento, bocinas y coches que adelantan de manera indescriptible. Pero como mi propósito del último mes es intentar positivar las situaciones al máximo de mis posibilidades, voy a tomármelo bien. El paseo en coche del trabajo a casa me dará la oportunidad de observar el paisaje urbano.
Nunca mejor dicho. Entre la marabunta de edificios carentes de interés para mí, descubro AR·NO, una tienda de decoración que se dedica a la comercialización y alquiler de mobiliario y lámparas de diseñadores de la segunda mitad del siglo XX.
Entre la cantidad de artículos interesantes que surgen de una sabia elección estética (a veces algo arriesgada) destacan mesas imposibles de líneas depuradas, espectaculares sillones y butacas de los años 50 y un sofá que a través de su página web, me ha llamado la atención especialmente, se trata del sofá Marshmallow, diseñado por George Nelson en 1956, un asiento tridimensional que es un hito en la historia del diseño. Inusual, divertido, moderno y muy original, una imagen vale más que mil palabras.En DolceCity Barcelona: AR·NO
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Ahora que el calor no aprieta en su mayor canícula es el momento idóneo para aposentarse en la magnífica terraza del museo para tomarse un refrigerio mientras divisas en todo su esplendor a Barcelona bajo tus pies. Una merienda en una tarde anaranjada los martes y miércoles, una copa nocturna de jueves a sábado o un aperitivo dominical son algunos de los posibles planes que te sugiero.
Detesto planchar. La mayoría de las tareas de la casa me aburren y me cargan (aunque las hago) pero sólo de pensar que tengo que parapetarme con la tediosa tabla de planchar esas mil y una prendas con arrugas imposibles, esas innombrables camisetas que nunca parecen haber quedado del todo lisas, esas singulares mangas de camisa imposibles de verdad. Y yo me tildo de ser una persona bastante tolerante pero ese particular momento de la semana me da un pavor terrorífico.
Una de las bandas más importantes de la música industrial y, junto a Cabarete Voltaire y Throbbing Gristle (a quienes veremos próximamente formando parte del cartel del Primavera Sound), auténticos padres con tutela compartida del género. La banda de Berlín estableció las bases del industrialismo musical a principios de la década de los ochenta gracias a discos como “Kollaps”, “Drawings of Patient O.T.”, “Halber Mensch” o “Five on the Open-Ended Richter-Scale”. La experimentación sonora, con ritmos repetitivos y utilizando el ruido para crear algo artístico. Para ello, Einstürzende Neubauten crearon sus propios instrumentos y utilizaron sierras, taladros o martillos (o lo que les viniese en gana para golpear estructuras metálicas), además de instrumentos clásicos como guitarra y bajo.
“La diferencia os hará libres”. Esta cifra apócrifa de, pongamos por caso, Oscar Wilde (que bien pudiera haber sentenciado el dramaturgo esteta con tantas que se le achacan) podría constituir el grito de guerra de las jóvenes japonesas que buscan la extravagancia en el vestir como seña de identidad, pero eso sí, bien uniformadas todas, haciendo verdad la querencia de pertenencia al grupo que necesita todo adolescente. 