La película de Sexo en Nueva York, estreno en España en junio
por Ivana Muntán
Después de leer algunos de mis posts, a nadie le pasa desapercibida mi inclinación hacia las series americanas. En mi vida real hago contínuas referencias a alguna de ellas porque las sigo en versión original, cosa que me separa un poco de la realidad de mis amigos cuando me destapo con un comentario que les deja totalmente fuera de juego. Y es que muy pocas veces soy capaz de recordar la temporada o el capítulo que se emite en España y por consiguiente me convierto en la “chafa argumentos” oficial.Eso era la fuente de muchas desavenencias entre mi grupo de amigas con motivo de la serie Sexo en Nueva York, a veces a mí misma me irritaba ir un pasito más adelante y perderme entre conversaciones que para mí, en ese momento de mi argumento, ya no tenían sentido.
Estoy impaciente por ver a Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda haciendo de las suyas esta vez en el cine. En Estados Unidos está previsto su estreno para el 30 de mayo, pero aún no he podido confirmar exactamente la fecha de su estreno español (probablemente el 27 de junio) No puedo esperar más.
Nunca he podido entender los motivos del escaso éxito de Sexo en Nueva York en España y sólo puedo achacarlo al hecho de que la serie se emitió codificada y las reposiciones sólo se pueden ver a través del digital (el canal Cosmopolitan sigue fiel emitiendo la quinta y la sexta temporada)
Pero para todas las seguidoras de esta rubia columnista fanática por los zapatos de Manolo Blahnik y a la que le sienta de maravilla un pelo medio ondulado con unas raíces de más de tres centímetros (no puedo emular sus mechas ni en sueños), ahí va un adelanto en forma de vídeo.
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Yvonne, princesa de Borgoña es una obra de Witold Gombrowicz que nos habla de la diferencia. En ella, se nos presenta a un príncipe que es cautivado por una muchacha desprovista de encanto y que no pertenece a su estirpe. Inesperadamente, decide prometerse con ella provocando el consiguiente shock de toda su corte. Este es el texto que Joan Ollé nos presentará en el teatre Lliure a finales de marzo, un complejo análisis de lo que supone una presencia ajena en un mundo cerrado y las reacciones que puede llegar a provocar.
Estas dos figuras antagónicas vienen acompañadas de dos escenarios a su medida: la diosa Venus la conocemos en Venusburg, un espacio mítico, pagano y voluptuoso, mientras que a Elisabeth, en cambio, la encontramos en Wartburg, un espacio real, cristiano y espiritual. En el transcurso de la acción, el protagonista Tannhaüser oscilará entre estos dos polos de atracción, lo que le acarreará dramáticas consecuencias. Y es que, tras abandonar Venusburg y en medio de un recital de poesía de Wartburg, su pasión por la carnalidad de Venus le llevará a recitar un vibrante himno glorificando el amor sexual que siente hacia ella. Esto comportará su inmediata expulsión de Wartburg con camino a Roma, donde deberá obtener el perdón del Papa. Al no conseguirlo y volver al territorio pagano, Elisabeth, que había intercedido por él, será condenada a muerte.
El cine no es ajeno a la liturgia estacional que establecemos para fijar unas coordenadas espacio-temporales en las que asirnos para no perdernos en la espiral de huida hacia delante en la que vivimos. O en palabras llanas, que el cine también festeja Navidad, Semana Santa y las vacaciones veraniegas con pelis bienintencionadas plagadas de Papás Noeles y nieve, Pasiones de Cristo y tablas de la ley o playa y chiringuito, según sea el caso.