La Jijonenca: Los helados de siempre... como nunca
por Ivana MuntánLos seres humanos somos cada día más sofisticados. Incluso para tomarnos un helado exigimos sabores más y más exóticos. Un helado ya no es sólo un helado, es una delicatessen que queremos disfrutar.
Me acuerdo como si fuera hoy aunque han pasado más de 20 años. Un calor no tan sofocante como el de ahora y una niña regordeta caminando entusiasmada con su cucurucho de "pitufo". Me encantaba ese helado de sabor exótico y color azul y armaba la marimorena cuando no me llevaban a La Jijonenca a por el preciado dulce. Me acuerdo del helado perfectamente aunque mejor recuerdo las pataletas de niña malcriada (no todos somos perfectos y a mí los helados me pierden)

En aquel entonces pasábamos nuestros veranos en Castelldefels y “La Jijo” era nuestro enclave favorito. Allí, descansábamos casi cada tarde cuando éramos niños y después, cuando fuimos alocados adolescentes.
Por eso tengo el recuerdo de los mejores helados que he probado nunca, cremosos como pocos y con un sabor tan inconfundible que los hace únicos. Copas, tartas, horchatas, granizados, café irlandés, sorbetes, cremas, batidos... mmm, sentada frente a esta terrorífica pantalla (doy gracias al inventor del aire acondicionado) me apetecen todas y cada una de las especialidades.
La sofisticación de los helados ha ido creciendo los últimos años hasta llegar a sabores como cheese cake con mermelada de fresa y galletas, cerezas con salsa de chocolate, vainilla supreme con piñones caramelizados, nubes con mini nubes o cacahuete al chocolate. Pero como más vale prevenir (y mis cartucheras lo agradecen) yo me doy un mini placer con las especialidades sin azúcar: vainilla, turrón, chocolate y leche merengada.
En DolceCity Barcelona: La Jijonenca

En aquel entonces pasábamos nuestros veranos en Castelldefels y “La Jijo” era nuestro enclave favorito. Allí, descansábamos casi cada tarde cuando éramos niños y después, cuando fuimos alocados adolescentes.
Por eso tengo el recuerdo de los mejores helados que he probado nunca, cremosos como pocos y con un sabor tan inconfundible que los hace únicos. Copas, tartas, horchatas, granizados, café irlandés, sorbetes, cremas, batidos... mmm, sentada frente a esta terrorífica pantalla (doy gracias al inventor del aire acondicionado) me apetecen todas y cada una de las especialidades. La sofisticación de los helados ha ido creciendo los últimos años hasta llegar a sabores como cheese cake con mermelada de fresa y galletas, cerezas con salsa de chocolate, vainilla supreme con piñones caramelizados, nubes con mini nubes o cacahuete al chocolate. Pero como más vale prevenir (y mis cartucheras lo agradecen) yo me doy un mini placer con las especialidades sin azúcar: vainilla, turrón, chocolate y leche merengada.
En DolceCity Barcelona: La Jijonenca
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