Cal Tuset, magdalenas tiernas como un bebé
por Verónica Rodríguez
Últimamente detecto ciertos cambios en mi fisonomía caracterizados por una leve hinchazón de los carrillos que bien pudiera traducirse a un lenguaje más coloquial por la expresión: se me está poniendo cara de zampabollos.Aunque no voy a negar mi responsabilidad en tal hazaña, declararé en mi defensa que parte de culpa la tienen las dichosas magdalenitas de Cal Tuset, que son ahora mismo en mi dieta como Tom Ford a la moda, o sea, imprescindibles.
Mala época ésta para aficionarse a tan exquisito manjar, ya que mi angelito bueno de la conciencia no deja de recordarme que estoy traicionando a la santísima operación bikini que, ya a estas alturas de junio, llega a la meta con cierto retraso.
Y es que viéndolas de cerca, dudo mucho que alguien se pueda resistir, ya que su creador, Jordi Tuset, se empeñó a conciencia, con sus 12 variedades de magdalenas, en tocarnos la fibra sensible a todos para que se nos hiciera la boca agua.
Rellenas de cacao, crema, mermelada, nueces y un largo etcétera, son tan tiernas que se deshacen en la boca, ¡como los lacasitos! Yo apuesto por rescatar a las magdalenas de su casilla de típico desayuno y extender su consumo a todas horas del día (¡como me lea mi endocrino, me mata!).Cal Tuset en Centro Comercial Diagonal Mar
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