Candida Höfer en Portugal, espacio y luz en el Caixaforum
por María Padín
Creo que la objetividad es un bien sobrevalorado, sobre todo porque resulta quimérico materializarla. Todos se llenan la boca con su pretendida objetividad, desde los periódicos (politizados al máximo cum laude) hasta nuestros padres cuando nos juzgan (que ya sabemos que les pierde el instinto paternal), cuán alejados están de ella. Incluso hasta cuando el arte la ansía, no logra zafarse de interpretaciones y sensaciones inesperadas y no buscadas, como se intuye en la exposición Candida Höfer en Portugal, en el CaixaForum.
Esta artista alemana hunde sus creaciones en la corriente artística Nueva Objetividad, que se fundamenta en la toma fotográfica con rigor científica: siempre se fotografían edificios o espacios, bajo el mismo ángulo frontal, con una idéntica iluminación difusa y sin rastro de presencia humana en ellas. Höfer fue invitada por el lisboeta Centro Cultural de Belém para capturar Portugal bajo su prisma distante y objetivo.
A pesar de este método, la treintena de fotografías de gran formato que componen esta muestra emanan calidez, serenidad de ánimo, familiaridad. Donde debería imponerse la frialdad y la ausencia total de emotividad del mármol y los elementos arquitectónicos, te asalta un universo subjetivo en el que reverberan las personas y las emociones que han habitado esos espacios ahora vacíos.
Palacios, bibliotecas o casinos, lo mismo da, todos ellos son retazos, habitáculos de una existencia humana ausente que pugna por emerger en cada rincón. Impresionante la luminosidad de sus obras y su profundidad, te sientes atrapada, imbuida, como Alicia en el espejo.
Candida Höfer en Portugal
Hasta el 6 de enero de 2008
CaixaForum
Marqués de Comillas, 6
Esta artista alemana hunde sus creaciones en la corriente artística Nueva Objetividad, que se fundamenta en la toma fotográfica con rigor científica: siempre se fotografían edificios o espacios, bajo el mismo ángulo frontal, con una idéntica iluminación difusa y sin rastro de presencia humana en ellas. Höfer fue invitada por el lisboeta Centro Cultural de Belém para capturar Portugal bajo su prisma distante y objetivo.A pesar de este método, la treintena de fotografías de gran formato que componen esta muestra emanan calidez, serenidad de ánimo, familiaridad. Donde debería imponerse la frialdad y la ausencia total de emotividad del mármol y los elementos arquitectónicos, te asalta un universo subjetivo en el que reverberan las personas y las emociones que han habitado esos espacios ahora vacíos.
Palacios, bibliotecas o casinos, lo mismo da, todos ellos son retazos, habitáculos de una existencia humana ausente que pugna por emerger en cada rincón. Impresionante la luminosidad de sus obras y su profundidad, te sientes atrapada, imbuida, como Alicia en el espejo.Candida Höfer en Portugal
Hasta el 6 de enero de 2008
CaixaForum
Marqués de Comillas, 6
| I like to Be a Resident en La Capella | |
| Permitidme la frivolización, pero, a mi parecer, la chispa que inicia la exposición I like to Be a Resident es un alter ego de un programa de intercambio de estudiantes sin problemas idiomáticos, o un Tú a Boston, y yo a California sin gemelas. Pues el | |
| Pasión por el dibujo, la maestría del grafito en el CaixaForum | |
| El dibujo se ha considerado en no pocas ocasiones el hermano pobre de la pintura, y pareciera que no puede acometer mayores aspiraciones artísticas que las de devenir simple esbozo de la obra de arte en mayúsculas. Menos mal que hay coleccionistas como | |
| Latidos de un mundo convulso | |
| Duras, trágicas, escalofriantes, tremebundas. Como la vida y el mundo que les ha tocado vivir a muchos de nuestros congéneres. Éstos son algunos de los calificativos que se les podría aplicar a las fotografías que ilustran la exposición Latidos de un | |
| 1977 Ja som aquí! Memòria d´EFE en el Palau Robert | |
| Ciutadans de Catalunya,, ja sóc aquí! Con esta célebre frase, el presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, festejaba el regreso a su tierra en un remotísimo 1977, tras la caída de una dictadura que en algunos momentos pareció eterna. | |
| Las fotos de La Mercè, en La Virreina | |
| La Mercè se acaba. Y con la moda de las cámaras digitales, miles de imágenes capturadas durante las fiestas permanecerán almacenadas en un rinconcito de la memoria casi infinita de nuestra cámara o acaparando telarañas virtuales en una carpeta olvidada de | |
« Home | Cultura y turismo, Fundaciones culturales

